Mostrando entradas con la etiqueta Los maestros somos.... Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Los maestros somos.... Mostrar todas las entradas

lunes, 3 de junio de 2024

LOS MAESTROS SOMOS ÓPTICOS


He escrito este artículo escuchando esta canción de Ludovico Einaudi:

En muchas ocasiones, nuestros hijos e hijas, nuestros alumnos y alumnas, no suelen hacer lo que les decimos, pero en muchos momentos, sí suelen hacer lo que hacemos. No me cansaré de repetirlo, enseñamos más con una vez que hagamos que con veinte que digamos. El ejemplo enseña y educa; el ejemplo es una gran fuente de aprendizaje que nunca debemos obviar ni desaprovechar. Todos sabemos que las palabras pueden impresionar, pero son las acciones las que van más allá y logran enamorar y perdurar

Ojalá que con nuestro ejemplo consigamos hacer realidad estos "ojalás":

Ojalá se ponga de moda elogiar a otros
y buscar el lado bueno de las cosas.

Ojalá se ponga de moda ayudar los demás
y agradecer mucho más.

Ojalá se ponga de moda ser amable
y saludar con una sonrisa.

Ojalá se ponga de moda disfrutar de lo simple
y respetar las diferencias.

Ojalá que cuando cualquier hijo o alumno piense en el respeto y en la bondad, piense en su madre, en su padre, en su maestro o en cualquier amigo o familiar. Eso sería muy buena señal.

De una manera o de otra, debemos convertirnos en una especie de ópticos que ayudemos a nuestros hijos o alumnos a enfocar la mirada para descubrir las necesidades que existen a su alrededor; para que se conviertan en la mejor persona que puedan llegar a ser; para que nunca les deje de doler el dolor ajeno; para que se den cuenta de que no existe persona más inteligente que aquella que se preocupa por la gente; para que nada bueno les quede por decir al otro y nada necesario les quede por hacer por el de al lado; para que miren el mundo a través de la lentes de la empatía, de la honestidad, de la colaboración, del respeto, de la solidaridad, de la responsabilidad y de la valentía.

Nuestras acciones y nuestras palabras son semillas que pueden brotar y transformarse en posibilidades y en realidades. El ejemplo es contagioso y una de las principales herramientas que tenemos en nuestras manos para educar. Es bueno saberlo, es bueno tenerlo en cuenta. Contagiad bien y no miréis a quién.

Esto requiere de nosotros, los docentes, dos acciones que deberíamos llevar a cabo de manera más habitual:

1. Cambiar, a menudo, alguna lección del libro por alguna lección de vida, teniendo en cuenta siempre
que tu sonrisa puede ser revulsivo, refugio y salvación para muchos de tus alumnos.

2. Desenjaular a nuestros alumnos que viven enjaulados en jaulas, "en-aulados" en aulas. Esas escuelas
suelen dejar secuelas.

En algunas de las entrevistas que suelen hacerme siempre hay una pregunta que se repite: ¿Qué es para ti educar? Pues bien, me atrevo a responderla de la siguiente manera:

Para mí, educar es soñar personas abiertas y sensibles a las realidades del mundo y hacer todo lo que esté en nuestras manos para que ese sueño se convierta en realidad. 

Personas capaces de vestirse con distintas pieles y de caminar con otros zapatos.

Personas que quieren para el otro lo que quieren para sí mismas.

Personas que tallan las palabras que pronuncian con delicadeza hasta que adquieren esa forma exacta que les permite encajar en corazones ajenos.

Personas que son conscientes de que toda persona puede mejorar o empeorar la vida de otra persona y asumen esta responsabilidad. 

Personas capaces de llorar con las tristezas de otros y capaces de reír con sus alegrías.

Personas que saben que nuestro planeta necesita más humanidad y más unidad.

Personas valientes que se atreven a amar, a hacer lo que hay que hacer, a unir fuerzas para superar las dificultades y a buscar soluciones a los problemas.

Personas que conscientes de que si cada uno de nosotros pusiéramos una simple y pequeña tirita al planeta, este dejaría de desangrarse y empezaría a curarse.

Personas que aprender a vivir como se ha de vivir:

Vivir la vida sin ser
un problema para el que
tenemos en frente.

Vivir la vida sin pisar
a otros para prosperar.

Vivir la vida sin criticar
a los demás.

Vivir la vida llevando
paz allí donde nos haya tocado estar.

Vivir la vida.
Vivirla de verdad.

Personas con bocas vacías de reproches, recubiertas de respeto y con corazones sin rastros de rencor.

Personas con mentes abiertas y libres de odio.

Personas con oídos repletos de escucha y de comprensión.

Personas con manos llenas de esperanza y con miradas que rebosan empatía.

Personas con sonrisas impregnadas de sinceridad y con abrazos colmados de amistad.

PERSONAS, eso somos, eso educamos, PERSONAS.

martes, 21 de marzo de 2023

SÉ UNA MAESTRO Y UN MAESTRO "ALMA"

Acoge - Comprende a tus alumnos tal y como son, sin imponerles un ideal de lo que piensas que deberían ser.

Libera - Enséñales a liberarse de ti. Intenta no invadir su campo competencial y no colonizar su ámbito de libertad, aquel en el que ellos pueden y deben decidir.

Muestra - Sumérgelos y anímalos a disfrutar buceando en el gran océano del conocimiento hasta que salgan empapados y asombrados de todo lo descubierto. Genera las oportunidades necesarias para que puedan utilizar y aplicar todo lo descubierto bajo sus aguas. 

Acompaña - Ayúdales a aprender a ser lo que son capaces de ser. Genera las condiciones necesarias para que puedan tener, al igual que tendrán algunas experiencias de fracaso, experiencias de éxito. Procura generar las condiciones necesarias para que se sientan valorados, apreciados, escuchados, vistos y tenidos en cuenta. Aliéntalos a ser mejores partiendo de sus posibilidades, sean estas las que sean.

¡Sé una maestra y un maestro ALMA!

Para terminar, os dejo esta canción de mi buen amigo Jorge Ruiz de Maldita Nerea. Nos sigue dando pistas para ser maestras y maestros ALMA. ¡Disfrutadla!

viernes, 14 de febrero de 2020

LOS MAESTROS SOMOS TURISTAS


Este post lo he escrito escuchando esta maravillosa canción. 
Os recomiendo leerlo con ella de fondo.


Para educar, hemos de mirar a nuestro corazón y al de nuestros alumnos porque educar es cosa del corazón. Es ahí, en los corazones, donde se halla el poder y la fuerza necesaria para transformar el mundo. Es ahí donde se esconden los miedos y los sueños. Es ahí donde debemos llegar.

Si queremos llegar a la cabeza de nuestros alumnos para que adquieran conocimientos, no podemos olvidarnos de pasar antes por la puerta de su corazón. Es allí donde realmente se comprenden las cosas. 

No nos conformemos con pasar por delante de nuestros alumnos. Intentemos pasar por dentro de ellos, procuremos convertirnos en grandes turistas que, todos los cursos, hagamos turismo de interior para visitar sus corazones. 

Visitemos su corazón:
* Para impregnarlo de un espíritu indagador y para que tengan amplitud de miras.
* Para que se encoja, se estremezca, grite y actúe ante las injusticias.
* Para que descubran sus capacidades escondidas y las desarrollen.
* Para contagiar el deseo de aprender y para alimentar sus pasiones.
* Para que aprendan a juzgar sin dejarse llevar por analogías superficiales.
* Para que sepan lidiar con la adversidad y sepan coger las riendas de su vida.
* Para que descubran la importancia de ayudar y de servir a los demás, la importancia de proteger al desamparado.
* Para que nunca se marchite y para que no se llene maleza.
* Para que siempre se siembre, se abone y se riegue; para llenarlo de color, luz y vida.
* Para que sean capaces de llegar al corazón de los demás, pero para que siempre lo hagan en son de paz.

No es una tarea fácil convertirse en turistas de corazones, ya que requiere que nos demos para poder oír sus latidos, leer sus miradas, escuchar sus palabras, sentir sus miedos, acariciar sus sueños, abrazar sus penas, ahuyentar sus fantasmas, celebrar sus alegrías, vestir su piel, borrar sus prisas, apagar su ruido, encender su música, fortalecer sus alas, coser sus cicatrices...

Si como dije antes, educar es cosa del corazón, educar es respetar la individualidad y la autonomía de los demás; educar es abrigar sus sueños y destapar sus miedos; educar es alimentar sus talentos y sus pasiones; educar es confiar en sus capacidades; educar es regar su independencia y cimentar su confianza.

Copérnico revolucionó la astronomía poniendo al sol en el centro y proponiendo un retorno a la simplicidad ante el sistema ptolemaico que lo complicaba todo. Resulta que, bajo mi punto de vista, la educación precisa que se inicie cuanto antes una revolución copernicana que nos retorne a la simplicidad y a la verdadera esencia que se desprende de la palabra educar. Una revolución que ponga al corazón en el centro, que convierta a la escuela en regazo y en abrazo para el niño.

A partir de ahí, todo lo demás.

Si quieres que tus alumnos 
aprendan y mejoren, 
comienza por llegar 
a sus corazones.

jueves, 27 de junio de 2019

LAS MAESTRAS Y LOS MAESTROS DE EDUCACIÓN INFANTIL SON UN GRAN TESORO QUE SE DEBE CUIDAR Y VALORAR

María y Juliette                                                                             Judith y Amélie
                         
Con este post solo pretendemos dar las gracias a dos maestras muy especiales para nosotros. Han sido las maestras de nuestras hijas durante este curso escolar, Judith y María. Aunque bien es cierto que también consideramos que las maestras y que los maestros de Educación Primaria, de Educación Secundaria, de Formación Profesional y de la la universidad son un tesoro, en esta ocasión nos vamos a centrar en ellas y en su etapa educativa. Ahí empieza todo.


Las maestras y los maestros de Educación Infantil deberían ser ejemplo y referencia para cualquier etapa educativa. Dejan grandes aprendizajes e importantes valores bajo nuestra piel para siempre.


Ellas son las que han acompañado a nuestras hijas este año. Han sido sus maestras, pero su implicación ha sido mucho más que profesional; han sido su abrazo, su consuelo, su paño de lágrimas, sus magas del aprendizaje, su fuente de risas, su cobijo, sus enfermeras, sus quitapenas... Han sido para ellas un mundo maravilloso al que acudir cada mañana. Han convertido cada día en un viaje fantástico al país de la diversión y del aprendizaje.

Y para nosotros, sus padres, han sido una bendición. Cada mañana escuchábamos sus gritos de alegría por ir a clase a ver a sus fantásticas maestras, ansiosas por compartir un día más con ellas. Forman parte de nuestra familia, son más que maestras, son sus segundas madres y así lo hemos sentido.

Judith y María, gracias por hacer que Amélie y Juliette siempre se hayan sentido importantes, felices, seguras, queridas y escuchadas a vuestro lado. Gracias por hacerles sentir tan grandes y capaces. Gracias por el brillo de vuestros ojos al verlas llegar por el pasillo, por regalarles con vuestras miradas la posibilidad de poder volar, por educarlas con esas otras TIC que tanto nos gustan: Ternura, Interés y Cariño. ¡¡GRACIAS!!

Gracias es una palabra demasiado escueta para resumir tanto sentimiento. Habéis sembrado en ellas la semilla más bonita: la del amor por el colegio. Os debemos tanto... Dicen que la memoria borra recuerdos de la primera infancia, pero la experiencia queda grabada en el corazón y determina nuestra personalidad y nuestra manera de actuar. El legado emocional es mucho más valioso y la responsabilidad del maestro es inmensa en estas primeras etapas. Pues bien, la huella que ha quedado en el corazón de nuestras hijas no puede ser más bonita.

Gracias por enseñarnos que por encima de cualquier innovación metodológica o tecnológica está el cariño y el corazón de la maestra o del maestro. Gracias por ser regazo, hombro y abrazo.

Solo queremos que sepáis que sois realmente GRANDES y que vuestro trabajo, vuestra dedicación, vuestra entrega y vuestro "estar" ha conseguido que nuestras hijas viajen al próximo curso escolar con el mejor de los regalos en sus mochilas y en sus corazones, vosotras.

Judith y María, un trocito de Amélie y Juliette os pertenece. Ellas, a cambio,  se llevan un trocito vuestro que siempre guardarán en su corazón; un trocito muy especial que les permitirá desplegar sus alas cuando llegue el momento. 

Como hemos dicho, la palabra gracias se queda corta. Nada podría compensar lo que habéis sido para nosotros. ¡Os queremos!

                                                                  Manu y Gaëlle

viernes, 29 de junio de 2018

LOS MAESTROS SOMOS CESTEROS

Llega el final del curso y a mi cabeza vienen un gran número de compañeros y de compañeras que se han pasado el año fabricando cestos sin tener los mimbres necesarios para ello. Son docentes que a pesar de las adversidades hacen que nuestro sistema educativo funcione. Son docentes que salvan con su trabajo, con su dedicación y con su esfuerzo lo que algunos políticos y lo que algunas administraciones parecen querer destruir o, al menos, no querer mejorar. Son docentes que saben lo que tienen entre manos y que cuidan su trabajo desde el primer día hasta el último día de clase. Son docentes que terminan cansados, extenuados, presionados y con ganas de desconectar porque lo necesitan para empezar un nuevo curso. Son docentes a los que nadie debería tocar, ni ningunear, ni despreciar. Son docentes que deben ser cuidados y no me refiero a grandes lujos, simplemente hablo de darles los condiciones óptimas y los recursos necesarios para que puedan realizar su trabajo. Son docentes que sin tener los recursos y los ingredientes necesarios hacen latir el corazón de nuestro sistema educativo.

Hacen muchos cestos a lo largo del año. Muchos, a continuación mencionaré cinco de ellos:

1.  Cesto "Cafetera": a pesar de las ratios elevadas de todas las etapas educativas los docentes son capaces de fabricar el cesto "Cafetera", un cesto que huye del "café para todos" y que permite servir a cada alumno el tipo de café que necesita en cada momento. 
*Mimbres que faltan: ratios adecuadas, aumento del número de docentes y sustitución rápida de las bajas.

2. Cesto "MacGiver": en los centros educativos hacen falta muchos recursos y no solo recursos tecnológicos. A pesar de ello, los docentes fabrican el cesto "MacGiver", un cesto que les permite optimizar los pocos recursos que tienen, crearlos desde la nada o hacer todo lo posible para conseguirlos. 
*Mimbres que faltan: mayor inversión económica en educación y aprobar los presupuestos en tiempo y forma.

3. Cesto "Papelitos": los docentes deben rellenar un número excesivo de papeles repetitivos e inútiles, la carga burocrática a la que están sometidos es un sinsentido. Aún así, fabrican el cesto "Papelitos", con él son capaces de rellenar todo lo que la administración solicita sin dejar de hacer las cosas realmente útiles y necesarias: preparar las clases, investigar, hablar con sus compañeros, atender a las familias, ayudar a cada alumno en aquello que necesite, etc. 
*Mimbres que faltan: disminuir la burocracia del sistema educativo y proporcionar sistemas más eficaces para la recogida de datos.

4. Cesto "MotívateTú": todos los docentes han perdido las condiciones laborales que tenían antes de la denominada crisis que ha vivido este país. Unas condiciones que a día de hoy no han recuperado. A esto hay que añadirle la falta de protección que tiene la figura docente y muchas veces, el desprestigio que aguanta de determinados sectores. De todas maneras, fabrican el cesto "MotívateTú", un cesto que les permite revertir la situación y que hace que la motivación instríseca de cada maestro y de cada maestra aumente ante estas adversidades.
*Mimbres que faltan: derogar el Real Decreto que priva a los docentes de las condiciones laborales a las que tienen derecho. Preocuparse por el bienestar de los docentes y prestigiar su trabajo e importancia en la sociedad.

5. Cesto "DemoQué": muchos centros educativos no tienen la democracia, la libertad y la flexibilidad de acción que se les presupone. Los docentes que trabajan en estos centros fabrican el cesto "DemoQué", un cesto que a pesar de lo que están viviendo les permite que a sus aulas sí llegue la democracia.
*Mimbres que faltan: dar mayor autonomía a todos los centros educativos.

A ti, docente, disfruta de tus vacaciones, desconecta, lo necesitas para volver al aula a seguir fabricando cestos. 
A ti, docente, que día a día te esfuerzas por mejorar el sistema educativo y que consigues adaptarte a las necesidades de tus alumnos, de tus compañeros y de tus familias.
A ti, docente, que a pesar de tener motivos para decir "no puedo", te empeñas en decir "sí puedo". 
 No digas "no puedo" ni en broma. Porque el inconsciente no tiene sentido del humor, lo tomará en serio y te lo recordará cada vez que lo intentes. Facundo Cabral
A ti, docente, que tienes la asombrosa capacidad de minimizar lo negativo y magnificar lo positivo.
A ti docente, ¡¡gracias!!

Y a ti, Gaëlle Vargas Le Men, mi mujer, también docente, por ser una maestra ejemplar que da más de lo que tiene a todas sus familias, alumnos y compañeros.

domingo, 17 de diciembre de 2017

CALENDARIO 2018 "LOS MAESTROS Y LAS MAESTRAS SOMOS..."

¡Ya no queda nada para cambiar de año! Mi gran amigo e ilustrador Óscar Rubio y yo os hemos preparado el calendario 2018 "Los maestros y las maestras somos...". Lo podéis descargar en PDF listo para imprimir aquí: Calendario 2018 "Los maestros y las maestras somos..." o en la "Zona descargas" del blog. Si no se descarga en el primer enlace, probad aquí. Y si aún así no podéis descargarlo, escribidme a través del formulario del blog y os lo envío. Por exceso de tráfico, Dropbox y Drive pueden suspender las descargas del calendario temporalmente. ¡Disculpad! ¡Gracias por estar ahí!

¡Os deseo un 2018 lleno de TIC (Ternura, Interés y Cariño)!

lunes, 9 de octubre de 2017

LOS MAESTROS SOMOS ELECTRICISTAS

Este post lo he escrito escuchando esta canción. Os recomiendo darle al "play" y leerlo.

Acercaos al precipicio, les dijo. No podemos,
tenemos miedo, contestaron.
Acercaos al precipicio, repitió. Se acercaron.
Él los empujó... y empezaron a volar.
Guillaume Apollinaire

Me gusta imaginarme a los docentes como electricistas que ayudan a sus alumnos a poner bombillas en el camino hacia sus sueños. Electricistas que saben que los sueños son una forma sencilla de aprendizaje compuesta de juego, aventura y riesgo gozoso. Que conocen la importancia de tener lo pies en el suelo, pero también lo importante que es poder "dibujar castillos en el aire", ser capaces de imaginar un mundo diferente.

Los sueños son posibles y es impensable mejorar la realidad sin ellos. Para ayudar a nuestros alumnos a conseguir sus sueños, primero debemos conocer el camino nosotros, ir allí y volver para contárselo.

Intentaré responder a una pregunta difícil y que puede tener múltiples respuestas:
 ¿Cómo se consiguen los sueños?

Para soñar hace falta que seamos pasión, que contagiemos pasión. Y hace falta porque en el camino hacia los sueños encontraremos distintos muros que solo podremos saltar si nos acompaña esta palabra. Pasión:
* Pasión que nos ayude a vencer la resistencia.
* Pasión que nos dé fuerza para pasar a la acción.
* Pasión para ser consciente de que es nuestro deber como personas mejorar y cambiar el mundo.
* Pasión para que los centros educativos no sean lugares donde los alumnos solo vayan a aprobar y para que se conviertan en espacios donde también vayan a probar.
* Pasión para mirar el mundo sin prejuicios y sin miedo.
* Pasión para disfrutar de lo vivido y no solo del resultado.
* Pasión para no vivir a expensas de lo material y como esclavos de la inmediatez.
* Pasión para que las posesiones no nos posean y para poseer lo más importante, a nosotros mismos.
* Pasión para que la mirada ajena no resulte más importante que la propia.
* Pasión para sentir y seguir los impulsos del corazón.
* Pasión para comprender a los demás tal y como son, sin imponerles un ideal de lo que pensamos que deberían ser.
* Pasión para que la monotonía no se instale en la mente, en los corazones, en las aulas.
* Pasión para no apartar los ojos de las injusticias, para no convertirnos en cómplices silenciosos de las mismas.
* Pasión para llenar de color vidas grises.
* Pasión para hacerse grandes preguntas y para encontrar grandes respuestas.
* Pasión para cambiar de sitio la letra u de la palabra casualidad, causalidad.
* Pasión para no callar lo que sentimos.
* Pasión para encontrar dentro de nosotros lo que muchas veces buscamos fuera.
* Pasión para no quedar paralizados por miedo a equivocarse.
* Pasión para no poner coartadas que nos impidan actuar, para no sabotear nuestras capacidades.
* Pasión para "empujar", para volar.
* Pasión para soñar juntos.

"Sueño que soñamos solos es pura ilusión, sueño que soñamos juntos es señal de realización".
Hélder Câmara

sábado, 12 de agosto de 2017

LOS MAESTROS SOMOS PINTORES

Hay un gran pintor al que admiro, se llama Alejandro Vargas y tengo la suerte de que sea el abuelo de mis hijas. En esta fotografía transformada en ilustración aparece enseñando a pintar a mi hija mayor Amélie, guiándola y dejándola ser en este apasionante mundo que desde pequeña observa en su día a día. ¡Gracias, Óscar Rubio por esta fantástica ilustración!

Para empezar el post voy a recordar lo que dos grandes amigos dicen de él:

* Antonio Gamoneda (premio Cervantes): “Entren ustedes en un bosque con los ojos cerrados. Ábranlos lentamente. Permanezcan, por favor, en silencio. Verán y no verán. Se habrá producido una desaparición de la perspectiva y una identificación en los límites de los cuerpos vegetales. Las luces y las sombras hierven y se penetran; quizá con violencia, quizá con dulzura, pero siempre, compruébenlo, la naturaleza está ahí, revelando los increíbles, los ocultos colores de la selva, los prismas secretos de la materia. Si han conseguido apresar este instante, están ustedes dentro de un cuadro de Alejandro Vargas”.

* Ángeles Caso (premio Planeta): “Al igual que admiro las calidades del alma de Alejandro Vargas, admiro las de su pintura, que son las mismas. Porque ella es el propio Vargas; o mejor aún, el fondo auténtico de él mismo”.

Pues bien, cada vez que veo a Alejandro pintar, pienso que los maestros somos pintores que ayudamos a nuestros alumnos a pintar sus sueños y a trazar sonrisas en las caras tristes. También pienso que si educamos cómo él pinta, cómo él sujeta y desliza sus pinceles, estaremos contribuyendo a mejorar la educación y con ella el mundo.

Les ayudamos a pintar sus sueños dejándoles ser, dejándoles pintar su propio cuadro con los colores que ellos elijan y respetando su curiosidad y creatividad. Sin curiosidad no existe aprendizaje, la necesitamos porque a través de ella llegamos a la creatividad. Entendiendo la creatividad como una actitud ante la vida que requiere que los docentes hablemos menos y escuchemos y observemos más. Hay algo en estas dos palabras que debe alegrarnos y no es otra cosa que la curiosidad y la creatividad se transmiten de manera bidireccional. Los docentes podemos transmitirlas y generarlas en nuestros alumnos y a la vez, ellos en nosotros para que también sigamos pintando nuestro sueños.

Les ayudamos a trazar sonrisas en las caras tristes haciendo de los colegios sitios donde docentes, alumnos y familias puedan ser ellos mismos; sitios en los que todos nos sintamos queridos. Para ello, no tenemos más que empezar a hacer una serie de regalos inmensos y muy baratos: sonrisas, palabras, abrazos, apretones de manos, miradas, gestos… Otro gran regalo que podemos regalar y a la vez regalarnos es la empatía, entendiéndola como la mejor manera de hacer turismo por otras personas, de ver con otros ojos, de sentir con otros corazones, de pensar y entender con otros cerebros, de tocar con otras pieles, de escuchar con otros oídos y de hablar con otras bocas. Si llenamos los colegios de estos grandes regalos estaremos trazando y enseñando a trazar a nuestros alumnos sonrisas en las caras tristes.
Gracias, Alejandro, por hablarle al silencio y pintar para los demás lo que te cuenta.
Gracias por enseñarle a mis hijas a hacerlo y llenar su infancia de colores.

martes, 18 de julio de 2017

LOS MAESTROS SOMOS CONSTRUCTORES DE PUENTES

Siempre he creído en la necesidad de construir puentes que nos ayuden a avanzar y a superar las distancias; puentes diferentes como las personas que los construyen; puentes de cimientos firmes y profundos; puentes emocionales, familiares y sociales. Pero... ¿que nos impulsa y permite construir puentes? Una sola cosa, la confianza. Existen muchos verbos que pueden transformar la educación y el mundo. Sin duda, dos de ellos son creer y confiar. Cuanta más confianza mostramos, más recibimos a cambio.

Hablo en todo momento de puentes analógicos, de los de verdad, de aquellos que nos permiten potenciar los vínculos de la comunidad educativa para conseguir el desarrollo personal y social de cada alumno. Hablo de puentes por los que uno puede pasear, abrazar con los ojos y mirar con el corazón. Puentes afectivos, puentes efectivos.

Los puentes unen, educar es unir: unir el corazón con la cabeza, la teoría con la práctica, la escuela con el entorno y las familias, la enseñanza con el aprendizaje, el unirse con uno mismo para poder hacerlo con los demás.

Que importante es ese uniRSE y que importante es empezar a construir puentes enseñando a nuestros alumnos el "RSE+": a escuchaRSE, a quereRSE, a comprendeRSE, a valoraRSE, a motivaRSE, a hablaRSE, a perdonaRSE, a buscaRSE, a reiniciaRSE, a encontraRSE, a escribiRSE, a leeRSE, a sentiRSE, a reseteaRSE...

En tiempos de muros, ¡construyamos puentes!

miércoles, 25 de enero de 2017

LOS MAESTROS SOMOS CIENTÍFICOS

Últimamente se habla, y mucho, de la necesidad de innovar en educación, de la necesidad de introducir cambios y de la necesidad de modificar o cambiar el rumbo. Estoy de acuerdo con estas necesidades, pero difiero en las formas con las que, en muchas ocasiones, intentamos innovar, cambiar o dar la vuelta a todo.

Existen muchas definiciones de innovar, tantas que creo que al final su verdadera esencia se difumina por el camino. No nos podemos olvidar de una premisa básica que toda innovación debería cumplir: para innovar debemos dialogar con la tradición y convertirnos en científicos capaces de descubrir y poner en valor las buenas prácticas que están en el ADN de la educación. No podemos decir que todo lo realizado hasta ahora no ha servido para nada, porque estaríamos faltando al respeto a muchas personas y porque, simple y llanamente, es lo que nos ha llevado hasta donde estamos. Tampoco podemos olvidar que detrás de la concepción de escuela democrática está un tal John Dewey, que detrás de muchos de los inventos pedagógicos de última moda están personas como Célestin Freinet, Paulo Freire, Ovide Decroly y un largo etcétera.

¿Podemos decir que adaptarnos a la sociedad de hoy en día 
es realmente innovar? 
Al fin y al cabo, es lo que estamos diciendo. O simplemente será lo que tenemos que hacer. ¿No será este uno de los principios teóricos comunes que debe encontrarse en educación? El funcionalismo, que quiere decir que cuando existe una necesidad, un interés vital, debemos crear las técnicas adecuadas para satisfacerlo. Así es como, por ejemplo, el protagonista de "El Emilio" de Rousseau aprende a leer porque quiere conocer el contenido de las cartas que recibe. ¿Y no será esto lo que tenemos que conseguir? Hacer que nuestros alumnos quieran descubrir y conocer.

¿Qué podemos hacer para convertirnos en científicos?
Tenemos que empezar rescatando del pasado aquellos métodos y buenas prácticas positivas y enriquecedoras para el alumnado, el profesorado y las familias: trabajo por proyectos, centros de interés, aprendizaje cooperativo, aprendizaje servicio...

Son prácticas antiguas que hoy consideramos innovación. Están muy bien, pero realmente... ¿podemos decir que trabajar por proyectos es innovar? Estas prácticas pueden ser muy interesantes y útiles hoy en día, pero siempre teniendo en cuenta que innovar no es saturar y creo que en estos momentos estamos saturando la educación de metodologías, materiales y aparatos tecnológicos que dejan poco espacio. Poco espacio para la creatividad, poco espacio para crear los vínculos emocionales necesarios para potenciar el aprendizaje y las cualidades de cada uno de nuestros alumnos y poco espacio para mirar a los ojos. La saturación normalmente genera un bloqueo emocional y un alumno o un maestro emocionalmente bloqueado, también lo está intelectualmente. Yo en ocasiones siento este bloqueo.

No podemos caer en el error de interesarnos siempre más por lo nuevo que por lo bueno. Si lo nuevo es bueno... ¡claro que sí! ¿Pero si no lo es? ¿Debemos confiar en cualquier mensaje pedagógico venga de donde venga? ¿Debemos poner el foco en las herramientas y metodologías que son tendencia o debemos preocuparnos por tener un buen fondo de armario en el que algunas de estas tendencias puedan tener cabida?

Adela Cortina dijo una vez: "No se construye una sociedad más justa con ciudadanos mediocres". En esta frase se encuentra la esencia y la finalidad que debe perseguir toda innovación educativa:
👇
Educar personas competentes y creativas, capaces de poner sus conocimientos y habilidades al servicio de los demás para resolver aquellos problemas que no hemos sabido resolver en épocas pasadas. ¡Casi nada!

¡Ánimo, científicos!

sábado, 17 de septiembre de 2016

LOS MAESTROS SOMOS JARDINEROS, VEMOS Y CUIDAMOS FLORES

Esta frase del gran pintor francés Henri Matisse es una invitación al optimismo: 
"Siempre hay flores para aquellos que quieran verlas". 

Es importante que los maestros nos convirtamos en jardineros optimistas capaces de ver esas flores y cuidarlas.

Tenemos que tener muy presente que nuestra actitud causa un gran efecto en nuestra vida personal y en la vida de nuestros alumnos.  Sé que en educación, que en cada centro educativo existen y existirán siempre problemas y dificultades. Pero también sé que ante la adversidad tenemos la opción de relativizar y afrontar la situación con optimismo, ya que de esta manera podremos descubrir los rasgos más positivos de las personas y de las circunstancias.

No es nada fácil afrontar de esta manera las adversidades. Solemos anticipar o profetizar cosas que con gran probabilidad nunca van a pasar. Vemos problemas en las oportunidades y no oportunidades en los problemas (que también las hay). Nos quejamos del viento no esperado, en vez de ajustar las velas y navegar fuera de nuestra zona de confort. Nos dejamos enjaular con los problemas y críticas de los demás, aumentando de esta manera nuestros problemas y dándonos a la crítica destructiva, al chismorreo fácil y a la rumiación tóxica. 

Pero se puede, se puede ser optimisma y empezar a buscar esas flores a nuestro alrededor. 

¿Dónde y cómo podemos verlas?
* En los compañeros: poniendo más energía en aquellos que quieran enriquecer nuestra existencia  y la de los alumnos. Y dejando ir a aquellos que solo nos traen críticas y quejas sin fundamento. (Bienvenidas sean las críticas con fundamento, aquellas que nos hacer ver que nuestro punto de vista puede estar incompleto o equivocado, aquellas que nos ayudan a mejorar y que nos permiten seguir aprendiendo). 
* En cada rincón de tu centro educativo: estando atentos a todo lo bueno que en algún lugar y momento nos espera en nuestro día a día.
Dentro de cada uno: creyendo en nosotros todo será más fácil. Colguemos las excusas y enfoquémonos en lo positivo.
En nuestros alumnos: recuperando los ojos de la infancia para empatizar y para disfrutar de la magia que hay dentro de ellos.

Si conseguimos ser optimistas nos implicaremos con nuestros alumnos, compañeros y con nuestro colegio o instituto. Si no lo conseguimos, simplemente participaremos con ellos. Y existe una gran diferencia entre estos dos verbos. Gracias a esta ingeniosa frase de Juan Gómez-Jurado lo podemos comprender mejor: 

"Hay una gran diferencia entre participar e implicarse. En un plato de huevos fritos con chorizo, la gallina participa y el cerdo se implica". 

Suena raro, pero en educación tenemos que elegir entre ser gallinas o cerdos (dejando claro que la implicación de la que hablamos no nos debe llevar a dejar la vida en el intento como hace el pobre cerdo en este caso). ¿Tú qué eliges? También tenemos que elegir entre construir o criticar, entre amar lo que hacemos o seguir la ley del mínimo esfuerzo, entre propulsar o frenar, entre ver flores o nubarrones...
¿Cómo implicarse?
* Implicarse alejándose de los excesos tan comunes hoy en educación y que solo hacen que manifestar carencias.
* Implicarse alejándose de esta pirotecnia educativa que llena las clases de mil actividades y de demasiados estímulos.
* Implicarse utilizando una de las mejores pedagogías que siempre ha existido: estar, un "estar a pelo", basado en la sencillez y en el disfrute del momento compartido.

¡Os invito a no vivir las preocupaciones cuando no toca vivirlas y a cuidar todas las flores que encontréis a vuestro alrededor!

miércoles, 31 de agosto de 2016

LOS MAESTROS SOMOS TEJEDORES

Recientemente me he encontrado con una gran reflexión del pedagogo Ovide Decroly: "¿No es una tontería querer favorecer la evolución de las facultades del niño condenándolo a la inmovilidad y al silencio durante las mejores horas del día y durante los años más espléndidos de su vida?".

Pensemos... Normalmente en las aulas nos encontramos niños que solo pueden hablar cuando nos interesa y de lo que nos interesa. La educación nunca debería estar alejada de la vida y regida por relaciones autoritarias que buscan la sumisión y que acostumbran a nuestros alumnos a esperar siempre indicaciones o propuestas ajenas para pasar a la acción.

Los niños necesitan maestros tejedores que sepan que sus alumnos son capaces de mucho más de lo que tenemos previsto para ellos. Tejedores que tejan las palabras necesarias para alejarnos cada vez más de un modelo educativo que proviene de la época de la Ilustración y que fomenta y valora que el alumno repita y reproduzca. Tejedores que no solo piensen en preparar para el futuro, porque el futuro está en el presente, en atender sus necesidades e intereses aquí y ahora. Tejedores que tejan todos los días estas doce palabras para terminar con las escuelas que, al menos a mí, no me gustan: las escuelas que acallan.

No me gustan las escuelas que acallan, 
me gustan las escuelas que...

No me gustan las escuelas que acallan los corazones infantiles,
me gustan las escuelas que laten.
---
No me gustan las escuelas que acallan las voces infantiles,
me gustan las escuelas que susurran, juegan y escuchan.
---
No me gustan las escuelas que acallan el amor,
me gustan las escuelas que abrazan.
---
No me gustan las escuelas que acallan las risas,
me gustan las escuelas que ríen.
---
No me gustan las escuelas que acallan los sueños,
me gustan las escuelas que sueñan y dejan soñar.
---
No me gustan las escuelas que acallan las emociones,
me gustan las escuelas que emocionan y se emocionan. 
---
No me gustan las escuelas que acallan los sentimientos,
me gustan las escuelas que sienten y se expresan.
---
No me gustan las escuelas que acallan a las familias,
me gustan las escuelas que abren sus puertas.
---
No me gustan las escuelas que acallan las necesidades,
me gustan las escuelas que atienden las demandas.
---
No me gustan las escuelas que acallan las ideas,
me gustan las escuelas que creen en ellas.
---
No me gustan las escuelas que acallan el entorno,
me gustan las escuelas que se vinculan con él.
---
No me gustan las escuelas que acallan las pasiones,
me gustan las escuelas que despiertan talentos.
---
No me gustan las escuelas que acallan la vida,
me gustan las escuelas que viven y dejan vivir.

¡Empecemos a tejer!

domingo, 3 de abril de 2016

LOS MAESTROS SOMOS COCINEROS

Los maestros somos cocineros que cocinamos para cada alumno aquello que necesita comer. Cocinamos emociones, sentimientos y experiencias que les permiten sentir y descubrir para llegar a tener un conocimiento más profundo de sí mismos.

Antes de ponernos a cocinar tenemos que conocerlos, comprender sus tiempos, sus inquietudes, sus pasiones, sus miedos, sus habilidades y sus dificultades. Luego, debemos plantearnos dos preguntas:
1. ¿Para qué cocinamos?
2. ¿Cómo cocinamos?

1. ¿Para qué cocinamos?
Deberíamos dar más valor al SER que al SABER en todas las etapas educativas. Si conseguimos que nuestros alumnos SEAN, a buen seguro, SABRÁN. De nada vale saber mucho sin ser nada. Por eso debemos cocinar para que nuestros alumnos SEAN:
- Buenos: para que nunca les sirva de excusa lo que otros han hecho mal. Para que su sola presencia alegre a los demás y para que no provoquen lágrimas en los ojos de otras personas.
- Ellos mismos: para que no se dejen llevar por modas y para que estén orgullosos de lo que son, de su personalidad, de sus virtudes y de sus defectos. Para que no tengan miedo a ser diferentes.
- Felices: para que vivan los buenos momentos con intensidad y disfrutando. Para que aprendan de los malos momentos. Para que nadie les impida hacer aquello que les hace dichosos.
- Optimistas y soñadores: para que vean el mundo como un lugar con infinidad de oportunidades. Para que sepan que con esfuerzo e ilusión llegarán a la luna.
- Creativos: para que aprendan a solucionar problemas o llegar a la meta utilizando diferentes caminos. Para que ellos elijan esos caminos, atreviéndose a decidir, sin temor a equivocarse. 
- Buenos amantes: para que amen a su familia, a sus amigos, a su ciudad, a su pueblo, a su colegio, a la vida, a lo que hagan y a ellos mismos. Para que descubran que no hay cosa más bella que amar y ser amado.
- Bondadosos: para que aprendan a regalar gestos, miradas, sonrisas, caricias, abrazos...
- Valientes: para que se atrevan a perderse. Para que abran su mente, brazos y corazón a nuevas cosas y a nueva gente.
- Sinceros: para que se den cuenta de que solo la verdad les ayudará a crecer y a enfrentarse a la realidad.
- Luchadores: Never give up! Para que lo intenten hasta el final. Para que pongan todo de su parte, haciéndose fuertes ante las adversidades. Para que persigan siempre sus sueños.
- Generosos: para que regalen abrazos y besos. Para que compartan ideas, sonrían, acompañen y escuchen a quien lo esté pasando mal.
- Curiosos: para que estén atentos y disfruten de la vida sabiendo que cada día es único e irrepetible.
- Buenos amigos: para que puedan interpretar miradas, entender los silencios, perdonar los errores, guardar secretos, prever caídas, secar lágrimas. Para que cuiden sus relaciones sociales. Para que se olviden del teléfono móvil cuando estén con un amigo y para que escuchen de verdad, mirando a los ojos y disfrutando del momento presente.
- Originales: para que busquen otras alternativas. Para que confíen en sus ideas y las hagan realidad.
- Educados: para que nunca se olviden de decir buenos días, por favor, gracias, ¿cómo estás?, me alegro de verte, de nada, perdón, hasta luego... Sea en el idioma que sea.
- Fuertes: para que no lloren por sapos que se creen príncipes. Para que afronten los malos momentos recordando los buenos y dando tiempo al tiempo.
- Activos: para que descubran sus superpoderes. Para que se muevan y piensen con el corazón.

2. ¿Cómo cocinamos para conseguir que SEAN?
- Aprendiendo a no ser un elemento de presión en el aula.
- No generando urgencias.
- Huyendo de los castigos.
- Cuidando nuestro tono de voz y la manera de dirigirnos a los alumnos.
- Olvidándonos de hacer discursos.
- Procurando desarrollar en ellos capacidades diversas.
- Haciendo más rica nuestra oferta de experiencias educativas.
- Sabiendo que cada persona es única y actuando en consecuencia.
- Teniendo claro que los ladrones de infancia (los deberes) no tendrían porque ser necesarios.
- Escuchando y valorando sus opiniones.
- Teniendo en cuenta el papel fundamental del movimiento y del cuerpo en el aprendizaje.
- Sabiendo que no es necesario decir veinte veces al día "sshh" para seguir siendo maestros.
- Sembrando alegría con una cara alegre. Sembrando confianza confiando.
- Practicando la mayor innovación atemporal: querer al alumno.
- Buscando cualidades, no defectos. Buscando soluciones, no problemas.
- SIENDO.

Simplemente, se trata de intentar ser el mejor cocinero que podamos ser, el mejor maestro que podamos ser. Este aspecto es muy importante porque un buen maestro es capaz de hacer buena una mala pedagogía y por el contrario, un mal maestro hace mala una buena pedagogía.

Otro aspecto a tener en cuenta es que si somos cocineros enseñaremos a nuestros alumnos a cocinar, no simplemente a memorizar recetas. Es muy sencillo, mis alumnos podrán saber los ingredientes y los pasos para hacer una tortilla, ¡muy bien! Lo tendré en cuenta. Pero no será lo que más valoraré porque lo que me interesa es que sepan hacer una tortilla. ¡Pongamos a nuestros alumnos a cocinar! Es ahí donde tiene lugar el verdadero aprendizaje, aquel que emociona, que engancha, que deja huella y perdura en el tiempo. Ese debería ser el examen, hacer una tortilla, no regurgitar en un papel los ingredientes y los pasos para hacerla.
Cocinemos para dotar a nuestros alumnos de confianza en sus capacidades y posibilidades. Cocinemos juntos, aprendiendo unos de otros, investigando en equipo, confiando y animándolos.
Cocinemos de manera creativa para acabar con el espacio tradicional del aula, con los horarios específicos y encorsetados, con los libros de texto y la metodología asociada al mismo como única fuente de aprendizaje, con la interacción del grupo clase con un solo docente, etc.
Cocinemos a su lado permitiéndoles hablar, hacer y equivocarse, porque es así como aprendemos.
Cocinemos sueños.
Soñemos el mismo sueño: Que nuestros alumnos SEAN. 

domingo, 18 de octubre de 2015

LOS MAESTROS SOMOS FOTÓGRAFOS

El maestro fotógrafo (1) Enfoca, (2) Captura y (3) Revela. Tres sencillos pasos, tres sencillas acciones, que bien realizadas nos permitirán generar una nueva visión educativa, más centrada en el ser, en sentir, en conocer, en hacer, en emocionar y emocionarse, en vivir y en cooperar. Tres sencillos pasos que nos harán alejarnos de la idea de que educar significa pedir a los niños que dejen de comportarse como tal para hacerlo como adultos. 

1. Enfocamos lo positivo e importante: ¿Qué es lo realmente lo positivo e importante? Sin duda alguna, los intereses, preocupaciones y situaciones vitales que afectan a nuestros alumnos. Entrar a la escuela debe implicar entrar a la vida y no salir de ella como ocurre en muchas ocasiones. La escuela debe nutrirse y dar importancia a lo que el niño vive, a lo que le ocupa y le preocupa. Un maestro es fotógrafo porque es capaz de llenar de vida, colores y tonalidades los espacios educativos y cualquier suceso que en ellos ocurre. Porque es capaz de utilizar el zoom para abrir las mentes de sus alumnos y enseñarles a amar el aprendizaje. Para conseguirlo tan solo tenemos que disminuir el número de ejercicios y aumentar el número de experiencias; sustituir el aburrimiento y la rutina por la alegría y el asombro; fotografiar con gran esmero y profesionalidad todo aquello que es importante para los alumnos y por lo tanto, también para nosotros.

2. Capturamos momentos muy especiales: los maestros tenemos el privilegio de capturar momentos especiales en los que aflora la creatividad natural de los alumnos, su profunda curiosidad y su intuición innata. Existe un componente pedagógico imprescindible que es el responsable de todos estos momentos. Ese componente es simple: depositar altas expectativas en el alumnado, ver sus capacidades, confiar en las fortalezas de cada niño, ser optimistas y animarlos. Cada uno de nosotros ignoramos aspectos de nosotros mismos que los demás sí perciben; es lo que en psicología se denomina "área ciega". Aquí está nuestra labor como fotógrafos. Podemos hacerles ver lo que no ven y guiarlos para que aprendan a investigar y a descubrir sus capacidades y talentos.

3. Extraemos del negativo un aprendizaje revelado: si nos centramos en los intereses, preocupaciones y situaciones vitales de nuestros alumnos y si depositamos en ellos altas expectativas, estaremos formando personas autónomas con capacidad para pensar y decidir. El revelado hay que hacerlo con mucho cuidado y teniendo en cuenta algunos de los aspectos negativos que impiden a la escuela, en ocasiones, ser humanista. Hablo de la imposición a todos los estudiantes de un aprendizaje rutinario y memorístico, de la parafernalia didáctica de determinados métodos conductistas ("la letra con sangre entra"), de la dinámica organizativa febril de muchos centros educativos, de la enfermedad de la prisa, del síndrome "libro clavo" (libros de texto para todo y para todos), etc. Nuestros alumnos necesitan que confiemos en ellos, que les permitamos hablar, moverse, hacer y equivocarse; haciéndoles y haciéndonos ver que es así como aprendemos.
¿Qué cámaras utiliza un maestro fotógrafo? 
Los maestros fotógrafos utilizamos un gran número de cámaras, entre ellas destacan las siguientes: empatía, educación emocional, centros de interés de Decroly, trabajo por proyectos, inteligencias múltiples, autorregulación del aprendizaje, aprendizaje cooperativo, recursos creativos y tecnológicos, pedagogía sistémica, personalización del proceso de enseñanza - aprendizaje, gamificación, escucha, atención, paciencia, sonrisa, humor...

¿Qué hace un maestro fotógrafo con esas cámaras?
- Ayuda con sus cámaras a que sus alumnos construyan una personalidad valiosa, autónoma, solidaria y creativa.
- Convierte el colegio en un gran estudio de fotografía repleto de espacios y contextos para la indagación, el descubrimiento, la creatividad y la cooperación.
- Llena estos espacios de vida para conseguir la implicación de sus alumnos y aprendizajes relevantes, duraderos y valiosos. 
- Enseña y aprende, pero cuando enseña se centra principalmente en aquello que capta la atención del alumno porque despierta o satisface en él alguna necesidad o algún interés que le permite evolucionar, descubrir, crear, resolver, sentir y aprender de verdad. 

Un gran fotoperiodista húngaro llamado Robert Capa dijo: "Si tus fotografías no son lo suficientemente buenas es porque no estás lo suficientemente cerca".

Un maestro fotógrafo está cerca, muy muy cerca de sus alumnos.

jueves, 27 de agosto de 2015

LOS MAESTROS SOMOS JUGUETEROS

Recientemente leí esta frase de Gabriel García Márquez: "Lo único importante es encontrar el juguete que llevan dentro". Todos tenemos un juguete o varios juguetes en nuestro interior. Juguetes que nos permiten desarrollar nuestros talentos y ser felices. En el caso de Gabriel García Márquez, un profesor le ayudó a encontrar su juguete: las palabras. Palabras con las que ha jugado y ha generado sensaciones inolvidables para todos.

Como jugueteros tenemos la posibilidad de ayudar a nuestros alumnos a descubrir sus juguetes. Existen juguetes de todo tipo y una vez descubiertos hay que dejarlos jugar con ellos, experimentar, crear... Porque cuando jugamos somos felices, el tiempo se detiene, la creatividad viene a nosotros y entonces, la innovación es sencilla.

El juego es una excelente herramienta de aprendizaje que aumenta la motivación, potencia la curiosidad y despierta las ganas de saber y de superar retos. Todos sabemos y hemos podido comprobar que un alumno motivado es un alumno que aprende. El aprendizaje se debería concebir desde una perspectiva lúdica y gamificar todo el proceso de enseñanza - aprendizaje nos daría grandes satisfacciones y resultados.

Si nos convertimos en jugueteros y ayudamos a los alumnos a descubrir sus juguetes conseguiremos que puedan disfrutar de las tres eses que todo proceso educativo debe buscar: Saber, Sentir y Ser.

Pero recordad que para convertirse en jugueteros, primero tenemos que descubrir los juguetes o el gran juguete que habita en nuestro interior. ¿Cuál es el vuestro?

miércoles, 24 de junio de 2015

LOS MAESTROS SOMOS SURFISTAS

El surf es un deporte muy especial que aporta una serie de beneficios que deberían estar presentes en todos los centros educativos del mundo. Entre ellos podemos destacar los siguientes:
*Proporciona sensación de libertad y de unión con la naturaleza.
*Ayuda a superar las barreras y los límites de cada uno, reforzando la autoestima y la autoconfianza.
*Promociona la igualdad de género y mejora las relaciones sociales.
*Educa en valores: compañerismo, espíritu de superación, integración, perseverancia, respeto, protección del medio ambiente, etc.
*Permite aprender a regular las emociones.

A lo largo del curso nos enfrentamos a grandes olas,  intentando siempre estar encima de ellas para que nos impulsen, pero a veces, esa misma fuerza que nos podría impulsar muy lejos nos aplasta. En educación hay una gran certeza: siempre llegarán olas. Por eso tenemos que estar preparados para no ser sorprendidos. Tenemos que coger la ola, surfearla, disfrutarla y prepararnos para la siguiente. Aunque son muchas las olas que vienen hacia nosotros, cinco me parecen especialmente importantes:

Ola 1 - Alumnos modo avión:
Ni reciben ni emiten, pero están encendidos. Para surfear esta ola hay que buscar estrategias que aumenten la motivación y el interés del alumnado. Hablar en su idioma y hacerles ver que lo que aprenden tiene una utilidad en la vida real. Para ello tenemos que tener muy presente tres grandes deseos que todos tenemos desde que somos niños: deseo placer, deseo de reconocimiento y aumento de posibilidades. Si hacemos que aprender sea divertido y significativo el número de alumnos en modo avión disminuirá en todas las aulas.

Ola 2 - Déficit de realidad y de naturaleza: 
El mundo debe verse y estrenarse a través de los ojos, no de las pantallas. Nuestros alumnos necesitan que diseñemos junto a ellos experiencias analógicas que les hagan valorar el lado sencillo y natural de la vida. Preguntaba Tonino Guerra: "¿Cuándo es la última vez que te has parado ante una puesta de sol?". ¡Es una pregunta muy importante! Se trata de revalorizar los instrumentos y tecnologías tradicionales, de experimentar, de cuidar los detalles, de estar atentos al proceso, de desconectar para conectar con lo que nos rodea.

Ola 3 - Innovación educativa ADSL: 
Todo tiene que suceder rápido y parece que ya nada puede esperar. Si queremos innovar en educación de un día para otro, probablemente, desaprovecharemos ocasiones que por las prisas ni veremos. El factor humano es clave para generar innovación. Más, antes y más rápido no son sinónimos de mejor. Si nuestra innovación es tan rápida como el ADSL estaremos cometiendo un error imperdonable que hará que no podamos llamar innovación a lo que hayamos hecho o conseguido hasta el momento; no estaremos respetando la diversidad de ritmos de aprendizaje. Tenemos que ajustar la velocidad al momento y a la persona. Si la finalidad es innovar con sentido es preciso dar tiempo a las personas.

Ola 4 - Educación = Mercancía política:
Asistimos atónitos a un baile de leyes que no tiene ningún sentido. Urge una alianza educativa que nos lleve a un proyecto educativo menos memorístico y más creativo, que otorgue mayor autonomía y que involucre a todos. No se debería hacer una ley educativa sin tener en cuenta a los alumnos, a las familias y a los docentes. 

Ola 5 - Lenguaje interno: 
Normalmente, lo que creemos se convierte en lo que luego creamos. Si queremos alcanzar nuestras metas y que nuestros alumnos lo hagan, debemos dominar nuestro lenguaje, nuestra conversación interior. ¿Cómo lo hacemos? Aprendiendo y enseñando a gestionar y a comprender las emociones.

No son olas fáciles ni pequeñas, pero recordad que cada vez que nos enfrentamos a una de ellas, la siguiente será más fácil de surfear.

sábado, 2 de mayo de 2015

LOS MAESTROS SOMOS DESPERTADORES

El gran poeta estadounidensedecía: "No soy un maestro, soy un despertador". Realmente es así, los maestros somos despertadores que despertamos en nuestros alumnos tres ces: Curiosidad, Creatividad y Confianza. Parece obvio que una de nuestras principales tareas debe ser despertar estas tres ces en ellos, pero la realidad es que a veces las cosas más importantes son tan obvias que terminamos obviándolas. 

Uno de los principales problemas a los que se enfrenta nuestra sociedad es que debido a la mala utilización y al abuso de las nuevas tecnologías algunos niños y adultos presentan un grave déficit, el peor de todos, el déficit de realidad. El mundo debe verse y estrenarse a través de los ojos y no a través de una pantalla. De lo contrario, estaremos sobreestimulando a nuestros alumnos y por ende, haciéndoles perder su capacidad de asombro, su curiosidad y su creatividad. No podemos permitir que esto ocurra y para ello tenemos una solución: convertirnos en despertadores de las tres ces.

¿Cómo podemos despertar estas tres ces en nuestros alumnos?
- Confiando en los demás. Así es como se genera confianza. Confiar en los alumnos, en sus posibilidades, en sus talentos, en sus ideas, en sus esfuerzos...
- Confiando en las familias. 
- Prestando atención a lo importante, a lo esencial.
- Dejando de saturar de estímulos a los alumnos. De esa manera adormecemos su deseo innato de conocer e investigar.
- Teniendo paciencia, expectativas realistas y valorando sus esfuerzos.
- Generando un cóctel pedagógico lleno de experiencias que permitan que los alumnos dejen de ser consumidores para convertirse en emprendedores. 
- Cambiando el contexto de la escuela. Pasando de con-textos a con-vivencias.
- Eliminando el exceso de tareas repetitivas y poco motivadoras.
- Suprimiendo la palabra "fast" de los centros educativos porque termina fast-idiándolo todo.
- No dejando que nuestras prisas priven del tiempo natural que nuestros alumnos precisan para aprender, para crecer, para vivir.
- Alejándonos de la pirotecnia pedagógica que llena las clases de mil actividades y de demasiados estímulos. Todo exceso manifiesta una carencia y una de las mejores pedagogías consiste simplemente en estar, un "estar a pelo", basado en la sencillez y en el disfrute del momento compartido.

Despertar las tres ces en nuestros alumnos no es una opción que podamos elegir, es una necesidad. Sintonizando con nuestros alumnos podremos conseguirlo. El mayor éxito al que aspiran es confiar en ellos mismos y ese éxito depende, en bueno medida, de nosotros.

Como decía Gaudí: Debemos ser originales e innovadores en el sentido de "volver a los orígenes". Volver a los orígenes, a lo esencial, nos hará reflexionar y buscar aquello que transciende a modas pasajeras. Es necesario que lleguemos al corazón de nuestros alumnos, atrapando y cautivando sus miradas, haciéndolos protagonistas, repensando aquello que no nos atrevemos a cuestionar y agitando los paradigmas intocables. ¡A despertar!

LOS MAESTROS SOMOS FABRICANTES

Los maestros somo fabricantes. Día a día fabricamos y ayudamos a fabricar sueños, ambientes inspiradores, ilusiones, experiencias de aprendizaje, preguntas y respuestas no "Googleables" y dosis de confianza.

Nos diferenciamos del resto de fabricantes en que no nos especializamos en fabricar un determinado producto, de hecho, no fabricamos ningún producto igual, todos son diferentes.

Algunos de los productos que fabricamos día a día son:

- Dosis de confianza: ¿Cómo se fabrican? Este producto es el más sencillo de fabricar y sin duda el más importante. Se fabrica creyendo en nuestros alumnos, queriéndolos y valorándolos. Sabiendo que todos son inteligentes y permitiendo que afloren esas virtudes y talentos que poseen. Si generamos confianza en ellos, superarán los obstáculos y verán el error como fuente de aprendizaje.

- Preguntas y respuestas no "Googleables": preguntas que no pueden ser encontradas en Google y que  ayudan a desarrollar el pensamiento crítico. La escuela tiene que tener respuestas para estas preguntas y ayudar a los alumnos a buscarlas.

- Experiencias de aprendizaje: tenemos que convertirnos en diseñadores de experiencias de aprendizaje. Ofrecerles múltiples experiencias para que utilicen sus múltiples inteligencias y para que el aula se convierta en un laboratorio, en un museo, en una biblioteca, en un estudio de música, en un teatro, en un taller, en una galería de arte, en una comunidad...

- Ilusiones: todos los niños tienen ilusiones. Nuestra función es conocerlas y potenciarlas a través de sus talentos. Un niño que tiene una ilusión por algo es un tesoro, una llama creativa que no podemos acabar.

Ambientes inspiradores: si creamos ambientes inspiradores convertiremos el colegio en un escenario de aprendizaje que permitirá que los alumnos aprendan comprendiendo y de una manera competencial. Para conseguirlo debemos empezar por rediseñar el espacio físico del centro educativo y del aula en la medida de lo posible.

- Sueños: nuestros alumnos tienen que saber que sus sueños son muy importantes y que deben intentar convertirlos en realidad. Soñar nos anima a caminar hacia adelante y a entender que la vida puede ser tal como nosotros queramos.

Si hay docentes fabricantes, los colegios se convertirán en fábricas de sueños, de ilusiones, de aprendizajes, de confianza, de vida. ¡A fabricar!