jueves, 29 de febrero de 2024

SU INFANCIA SE VA SI UN MÓVIL, ANTES DE TIEMPO, LES DAS

La infancia es el patio en el que jugaremos el resto de nuestra vida; la casa que siempre habitaremos.

¿Queremos que la infancia de nuestros niños y niñas sea más fugaz de lo que ya lo es? ¿Queremos que se les vaya antes de tiempo? 

Su infancia se va si un móvil, antes de tiempo, les das.

Su infancia se va cuando dejan de jugar y una pantalla empiezan a observar.

Su infancia se va si cara a cara dejan de dialogar y se dedican a chatear y wasapear.

Su infancia se va cuando en el parque ya no quedan y en línea se empiezan a conectar.

Su infancia se va cuando sin wifi no saben estar y su creatividad se empieza a marchitar.

Su infancia se va cuando viajan secuestrados por una película o por una consola y se olvidan de cantar y de contemplar lo que hay más allá de la ventana.

Su infancia se va cuando antes de lo permitido abren TikTok o Instagram y los naturaleza dejan de visitar.

Su infancia se va cuando a Google todo van a buscar y las preguntas y respuestas propias empiezan a escasear.

Su infancia se va cuando todo el día con la tablet están y a los ojos se dejan de mirar.

Su infancia se va cuando con los videojuegos se comienzan a obsesionar y del pilla pilla o del escondite empiezan a pasar.

Su infancia se va cuando dejan de disfrutar de la belleza de la vida y solo están preocupados de retransmitirla. 

Su infancia se va cuando con un dispositivo digital se van a acostar y es lo primero que miran al despertar.

Su infancia se va cuando la tecnología los consigue aislar y no son capaces de hacer y mantener amigos en la vida real.

Su infancia se va cuando el móvil omnipresente está y a él pueden acceder en cualquier momento y desde cualquier lugar.

Su infancia se va cuando del entorno que les rodea dejan de disfrutar y les cuesta salir del mundo virtual.

Su infancia se va cuando les cuesta resolver cualquier desafío intelectual y a Internet siempre recurren para intentarlo solucionar.

Su infancia se va cuando sin conocimiento alguno empiezan a navegar y en el inmenso mar de la Red van a naufragar.

Su infancia se va cuando con extraños empiezan a chatear y engañados, manipulados y extorsionados serán.

Su infancia se van cuando ven lo que no deben ver a su edad y normalizan lo que no es normal.

Su infancia se va cuando a través de las redes construyen su identidad y piensan que a más likes más van a gustar.

Su infancia se va cuando con emoticonos todo expresan y se olvidan de la importancia de abrazar de verdad.

Su infancia se va cuando los placeres cotidianos empiezan a "pantallizar" y se olvidan de ver, oler, saborear, tocar y escuchar.

Su infancia se van cuando ya no se saben controlar y no son capaces de desconectar.

Su infancia se va cuando consiguen un sobresaliente en "Habilidades virtuales" y suspenden en "Habilidades sociales".

Su infancia se va cuando sin estar preparados un teléfono mal llamado "inteligente" les pones en las manos.

Su infancia se va cuando utilizamos la tecnología como chupete emocional y los hacemos dependientes y esclavos de ella.

Su infancia se va si como madre, padre o educador no asumes tu responsabilidad y atento no estás.

Su infancia se va cuando ejemplo al respecto no das y haces lo contrario de lo que insistes en predicar.

Sun infancia se va cuando nadie habla a la hora de comer y cenar y una televisión roba las miradas y las palabras; cuando la caja tonta todo lo acapara.

Su infancia se va cuando enciendes muy a menudo una pantalla y a la vez, sin darte cuenta, a ellos los apagas.

Su infancia se va y muchas cosas importantes se perderán.

Su infancia se va y no volverá jamás.

Su infancia se va y durante toda su vida, para bien o para mal, les acompañará.

Su infancia se va y con ella, quizás, algo más.

Tú verás.

miércoles, 8 de noviembre de 2023

"ZAPPING" EDUCATIVO

Os recomiendo leer este artículo escuchando esta maravillosa obra de Ludovico Einaudi:

Se murió una planta de tanta agua que le di. 

Entendí entonces que dar de más, aunque sea bueno, 

no siempre es lo correcto, no siempre es lo mejor, 

no siempre es lo necesario.

En educación, cambiamos constantemente de "canal" sin llegar a disfrutar y a profundizar nunca en nada. El exceso de metodologías, de tecnología y de leyes educativas es tan malo como la ausencia de estas. 

Este zapping educativo al que asistimos y en el que vivimos inmersos nos conduce ineludiblemente a convertirnos en "docentes Doraemon" que se sienten obligados a tener de todo para todo y para todos. Este complejo de gato cósmico nos lleva, en muchas ocasiones, a saturar nuestras aulas y a creernos insustituibles, aunque la realidad es otra y todos sabemos que el mundo no dejará de girar sin nuestra presencia; que existen muchos más caminos que el propio para educar, para vivir; que no solo nosotros somos capaces de hacer fructificar aquello que tenemos planificado para nuestro alumnado; que sin tanto también es factible hacer la cosas bien o incluso de manera más conveniente.

Hay un dilema muy moderno y de total actualidad: 

Existen incontables plataformas y canales de televisión, pero pocas películas y series realmente interesantes de ver. 

Demasiadas opciones nos alejan de la serenidad y de la tranquilidad que se requiere para alcanzar aprendizajes duraderos y profundos; de la serenidad y de la tranquilidad que se precisa para trabajar con creatividad y eficiencia.

Ya sabéis que, al menos en nuestro país, no existen leyes educativas, existen venganzas, vendettas electorales. Nuestras leyes de educación cambian sin cesar, sin llegar a sumergirnos en los aspectos realmente importantes de las mismas. Si en todas las leyes educativas figura que nuestra educación debe ser personalizada, también debería figurar que nuestra ratio será bajada. A aspectos como este me refiero.

A veces, para escuchar hay que callar la boca, al igual que para ver hay que cerrar los ojos. Si lo hacemos, nos daremos cuenta de que hoy, en el ámbito educativo, hay muchas herramientas, estrategias, metodologías y materiales considerados “tradicionales” que deberían seguir en nuestras aulas y hogares por su demostrada eficacia y valía. Al igual que hay muchas herramientas, estrategias, metodologías y materiales considerados “innovadores” que no deberían estar en ellas por su falta de validez y por su ineficiencia para generar aprendizajes.

Un restaurante que se especializa en una selección de platos suele ser mejor que aquel que ofrece una carta infinita, ¿verdad? Desde mi punto de vista, con las escuelas ocurre lo mismo y más vale poco bueno que mucho regular o malo.

Dicho zapping educativo nos puede confundir, desorientar y paralizar. Debemos saber filtrar y huir de las metodologías y de las herramientas que tan solo son moda o tendencia decorativa y aprender a elegir aquellas que realmente sean útiles y que se adaptan a nuestro contexto y a nuestros objetivos.

Vivimos en la época del tiempo sin espera. Parece que se rechaza todo lo que no es inmediato e instantáneo, ¿no os parece? Está claro que para empezar a hacer algunas cosas, hay que dejar de hacer otras. Este quehacer frenético puede conducirnos a una merma de los aprendizajes y eso no puede ser ni lo apropiado ni lo pretendido por cualquier centro educativo. Disminuir la marcha, dejar de cambiar constantemente de canal se ha convertido, hoy en día, en un imperativo de supervivencia y en garantía de éxito.

Otro tema que nos pueda desconcertar es el uso de las TIC. En educación hay que estar ojo avizor porque la tecnología puede enmascarar, camuflar y disfrazar de innovación cosas que no lo son. Además, hemos de ser plenamente conscientes de que, en un colegio o en un instituto, la tecnología ha de servir siempre para aprender, nunca para distraer. 

Me gusta que mis alumnos utilicen la tecnología, pero no me gusta nada que la tecnología utilice a mis alumnos. Por este motivo, debemos fomentar su espíritu crítico para que sean capaces de ver los peligros escondidos de las TIC y para que aprendan a utilizarlas con sensatez.

Recordad que las TIC sin un propósito claro son un auténtico despropósito; que la tecnología sin metodología es simple y cara cacharrería que poco o nada pinta entonces en nuestras aulas y en nuestros hogares.

La velocidad con la que introducimos metodologías, tecnologías y leyes en las aulas y en nuestro sistema educativo no va acorde con la velocidad con la que se generan y se asientan los aprendizajes.

Aprenden más cuando el ritmo es el adecuado,

aprenden más cuando los recursos son simplemente los necesarios, 

aprenden más cuando nos paramos, aprenden más cuando no saturamos, 

aprenden más cuando no los mareamos, aprenden más cuando los escuchamos, 

aprenden más cuando deliberamos, aprenden más cuando crean con las manos, 

aprenden más cuando con ellos contamos, 

aprenden más cuando manejamos a la perfección las materias que impartimos, 

aprenden más cuando con cariño y respeto les hablamos, aprenden más cuando evaluamos con sentido,

 aprenden más interactuando y reflexionando, aprenden más cuando focalizamos, 

aprenden más cuando de autonomía les dotamos, aprenden más cuando en su justa medida les exigimos,

 aprenden más cuando sus ritmos respetamos,  aprenden más cuando simplificamos, 

aprenden más cuando los acompañamos, aprenden más cuando no los etiquetamos, 

aprenden más evocando y utilizando los conocimientos adquiridos, 

aprenden más cuando les decimos cómo van y les damos un feedback adecuado, 

aprenden más cuando a las familias involucramos, aprenden más cuando planificamos, 

aprenden más cuando creemos en ellos, aprenden más cuando los alentamos, 

aprenden más cuando les enseñamos diferentes caminos para llegar a un destino, 

aprenden más cuando nos coordinamos, aprenden más cuando sus intereses contemplamos, 

aprenden más cuando los miramos, aprenden más cuando reímos, 

aprenden más cuando somos ejemplo viviente de todo aquello que enseñamos, 

aprenden más cuando, sencillamente, ahí y para ellos estamos,

aprenden más...

viernes, 15 de septiembre de 2023

DIME CÓMO EVALÚAS Y TE DIRÉ ALGÚN "CÓMO" Y ALGÚN "QUÉ"

Dime cómo evalúas y te diré algún cómo y algún qué:

- Qué y cómo enseñas.

- Qué y cómo aprenden tus alumnos.

- Qué mañana construyes.

- Qué futuro buscas.

Creo firmemente que la evaluación no solo mide o comprueba lo que nuestros alumnos han aprendido, sino que también enseña por sí misma y enseña mucho más de lo que creemos. Igualmente creo que la evaluación condiciona todo proceso de enseñanza - aprendizaje y que, por ende, también condiciona al alumnado, al profesorado, a las familias y a la escuela. El enfoque evaluativo por el que optemos incidirá directamente en nuestra práctica educativa y en nuestro día a día. Si no cambia la evaluación, no cambia nada, pero para que esta cambie, debemos modificar el rol del docente y el rol del alumno en todo este proceso.

Por la evaluación debemos empezar si algo queremos cambiar. ¡Empecemos entonces!

Necesitamos encaminarnos hacia una evaluación optimista, una evaluación que crea en los alumnos, que detecte los errores, pero que también destaque lo aprendido y celebre los éxitos; hacia una evaluación más participativa, transparente y justa; hacia una evaluación que se aleje de los infinitivos etiquetar, comparar, discriminar, condenar, clasificar, asustar, jerarquizar, sancionar y sentenciar para acercarse a los infinitivos aprender, comprender, mejorar, acompañar, reflexionar, rectificar, contrastar, comprobar y motivar; hacia una evaluación que genere aprendizaje en todo momento y que no solo sirva para comprobar lo que han aprendido al final del camino; hacia una evaluación que ayude a avanzar a nuestros alumnos, que les permita evolucionar y que les haga saberse y sentirse acompañados.

Ya lo decía Don Quijote: "No hay otro yo en el mundo". En nuestras clases habitan muchos "yoes", todos ellos diferentes. Y yo me pregunto y a la vez os pregunto: ¿Es correcto evaluar a ese conjunto de "yoes" como si fueran un gran y único "yo"? ¿Es honesto?

Repensemos la evaluación, repensemos el tipo de pruebas que debemos plantear a nuestro alumnado. Repensemos para que el alumno aprenda pasando a la acción, investigando, reflexionando, debatiendo, seleccionando, creando, indagando, responsabilizándose, compartiendo, expresando y tomando decisiones. Repensemos para que aprendan más y mejor; para que lo que hoy hayan aprendido les abra las puertas de futuros aprendizajes y para que estos sean competenciales y transferibles. 

Hemos de recordarnos muy a menudo que es evaluación continua, no continua evaluación basada y centrada siempre en pruebas escritas individuales. La evaluación ha de ser concebida como un proceso permanente que se apoye siempre en evidencias de aprendizaje de distinto tipo.

Lo primero que deberíamos plantearnos como docentes es si la prueba o las pruebas de evaluación que vamos a proponer a nuestro alumnado son capaces de generar lo que tienen que generar, algo llamado aprendizaje. Es necesario cambiar la mirada. La evaluación debe generar y afianzar aprendizajes, así como mejorar todo proceso de enseñanza. Quizás, ha llegado el momento de desnormalizar lo que no es normal: evaluar a todos los alumnos durante casi toda su escolaridad con un mismo tipo de prueba consistente en la memorización (unos días o un día antes del examen) de contenidos sin sentido y sin conexión alguna. Después, el docente corrige, devuelve las pruebas y si hay suerte y tiempo, se revisan los aciertos y los errores para reflexionar sobre los mismos. A todos nos suena, ¿verdad?

Realizar diferentes pruebas de evaluación y darle la posibilidad a nuestro alumnado de optar a ellas no es innovación ni tendencia ni moda alguna, es simplemente una cuestión de ética y de justicia que les permitirá demostrar y expresar de distintas maneras lo que saben a través de diferentes vías y canales y poniendo en juego sus conocimientos, destrezas y habilidades para originar, argumentar y justificar sus aprendizajes. 

Quiero que quede claro que no estoy diciendo en ningún momento que este tipo de prueba escrita individual no deba realizarse, bien planteada es necesaria y útil, pero... ¿siempre, siempre, siempre la misma manera de evaluar? Es algo que nos tenemos, al menos, que replantear. Tampoco saldrá de mi boca nunca nada en contra de la memorización, en otro post ya valoro la importancia de la misma en el proceso de enseñanza - aprendizaje. 

Una buena evaluación no debe medir solo lo aprendido. Debe medir la dedicación, el esfuerzo, la constancia, la capacidad para aprender de los errores cometidos. Una buena evaluación no convierte las sesiones de evaluación en sesiones de devaluación. Una buena evaluación permite al alumno aprender y al docente también. Una buena evaluación tiene claro que los términos "aprobar" y "aprender" son sinónimos o, al menos, están estrechamente correlacionados porque un alumno que aprueba debe haber aprendido y por ese motivo, entonces, aprueba y porque un alumno que aprende debe haber aprobado porque lo aprendido así lo corrobora. 

En cambio, nos encontramos con alumnos que aprueban sin haber aprendido. Aprueban simplemente porque han tenido la capacidad y la agilidad de memorizar los conceptos que necesitaban plasmar en la típica y universal prueba de evaluación de la que ya hemos hablado. Pasadas unas semanas, unos meses, es fácil comprobar cómo en sus cabezas ya no queda nada, no ha tenido lugar aprendizaje alguno, pero resulta que han aprobado. Nos encontramos con alumnos que tienen calificaciones muy altas y constatamos, en muchos casos, que no han adquirido ningún aprendizaje, ni mucho menos se ha conseguido que este sea perdurable en el tiempo y significativo para su cotidianidad. Es fácil realizar esta comprobación, ya que en cualquier curso y a cualquier edad mucho de lo escrito en estas pruebas se olvida a corto plazo. Vemos cómo muchos apenas rememoran los saberes trabajados y no son capaces de expresar, utilizar, conectar o aplicar lo que se supone que han aprendido a través del conocimiento generado tiempo atrás. 

Si evaluamos mucho y cambiamos poco, algo falla, ya que todo proceso evaluativo debe conducir a tomar decisiones de cambio. La evaluación descubre, nos da muchísima información que con los alumnos y con las familias debe ser compartida. No podemos robarles el derecho a conocer aquello que la evaluación ha hallado y detectado.

Para terminar, me gustaría simplificar lo aquí escrito y señalar que en todo proceso de evaluación deben tener cabida los elementos que componen lo que he venido a llamar el momento THOR:

Tiempo
Herramientas 
Oportunidades
Retroalimentación


Cuatro simples elementos que pueden ayudarnos a que nuestros alumnos aprendan de la mejor manera posible; 
que pueden ayudarnos a mejorar la educación.

martes, 30 de mayo de 2023

HAGAMOS TODO LO QUE ESTÉ EN NUESTRAS MANOS PARA QUE NUESTROS ALUMNOS Y ALUMNAS SEAN "PERSONAS AUTO"


Nuestro principal reto como educadores y como padres es preparar a nuestros alumnos e hijos para el camino, no preparar el camino para ellos. Es un error convertirse en sus "limpia caminos"; es un error hacer por ellos aquello que ellos pueden hacer por sí mismos; es un error darles todo hecho; es un error boicotear sus demandas de autonomía; es un error ser "docentes o padres carpinteros" que quieren tallar un tipo de modelo de hijo o de alumno; es un error no dejarles cometer ningún error y desposeerles de la oportunidad de aprender de este.

La sobreprotección les priva de uno de los aprendizajes más importantes de nuestra vida: Aprender a tomar decisiones y a aceptar las consecuencias y las responsabilidades que ello implica. Considero que son estos, grandes aspectos a cultivar en la escuela y en el hogar. 

Por estos motivos, creo que debemos hacer todo lo que esté en nuestras manos para que nuestros alumnos e hijos sean "personas auto". Este "hacer todo lo posible" lleva implícito un "no hacer" en muchas ocasiones. Si les guiamos para que lleguen a ser "personas auto", tendrán capacidad para:
- Autogestionarse.
- Autotransformarse.
- Autorregularse.
- Autogobernarse. 

Debemos empezar por garantizar que adquieran, respetando sus ritmos de aprendizaje, las herramientas y los saberes básicos para su autonomía personal y profesional. Sin duda alguna, el principal objetivo de la educación debería ser formar personas capaces de gobernarse a sí mismos, y no para ser gobernadas por los demás. El gobierno de uno mismo es el mejor antídoto ante cualquier intento de manipulación por parte de otros. 

Cuando nosotros, como docentes o como padres, invadimos el campo competencial de nuestros alumnos o de nuestros hijos, colonizamos su ámbito libertad y estos se acostumbran simplemente a recibir órdenes y a obedecer, y cada vez que se les presenta la ocasión de poder elegir, sienten temor, temblor, pavor.

Lo esencial es que ellos piensen sus acciones y decisiones; que se acostumbren a deliberar, a ponderar, a ver los pros y los contras de sus opciones. Tenemos que fomentar su capacidad crítica, potenciar su facultad de decidir y darles la posibilidad de optar en casa y en toda su escolaridad.

Como ya he dicho en otro post, está claro que en educación no existen bálsamos de Fierabrás ni fórmulas mágicas, pero si algo está más claro todavía y resulta realmente evidente es que para conseguir alumnos e hijos autónomos es conveniente, en determinados momentos, dejar de hacer tantas cosas por y para ellos y empezar a enseñarles a hacer más cosas por y para sí mismos.

viernes, 28 de abril de 2023

OS PRESENTO MI NUEVO LIBRO - SÉ LLUVIA, UN LIBRO PARA FLORECER


Aquí os dejo mi nuevo libro "Sé lluvia - Un libro para florecer".

Un libro en el que todos hemos puesto mucho cariño y con una edición en tapa dura (con solapas) y en color muy cuidada. 

En este libro propongo al lector un reto muy sencillo: ser lluvia. Ser esa fuerza que riega la vida, que la hace brotar y florecer. Ser esa energía que se adapta a cada circunstancia, que se renueva y se transforma. Esa fuente de inspiración que nos empapa de sabiduría y nos invita a crecer. A lo largo del año, encontrarás 365 (366 para los años bisiestos) gotas de agua que llenarán tu interior. Reflexiones breves, pero con un fondo enorme, que te llevarán a pensar, sentir y actuar. Pequeñas gotas de vida que te ayudarán a superar tus miedos, a abrazar el cambio y a descubrir tu propio potencial.
 
Es un libro que nos invita a no dejar pasar esta oportunidad de "ser lluvia". De ser esa persona que hace florecer la vida propia y la ajena, y que se atreve a soñar y a hacer realidad sus sueños.

"Sé lluvia - Un libro para florecer" te puede hacer sentir parte de algo más grande y maravilloso: la propia vida.

 El prólogo lo ha realizado la maravillosa Irene Villa.

Ya podéis conseguirlo en la web de la editorial, en librerías o en cualquier plataforma online. ¡Gracias!

martes, 21 de marzo de 2023

SÉ UNA MAESTRO Y UN MAESTRO "ALMA"

Acoge - Comprende a tus alumnos tal y como son, sin imponerles un ideal de lo que piensas que deberían ser.

Libera - Enséñales a liberarse de ti. Intenta no invadir su campo competencial y no colonizar su ámbito de libertad, aquel en el que ellos pueden y deben decidir.

Muestra - Sumérgelos y anímalos a disfrutar buceando en el gran océano del conocimiento hasta que salgan empapados y asombrados de todo lo descubierto. Genera las oportunidades necesarias para que puedan utilizar y aplicar todo lo descubierto bajo sus aguas. 

Acompaña - Ayúdales a aprender a ser lo que son capaces de ser. Genera las condiciones necesarias para que puedan tener, al igual que tendrán algunas experiencias de fracaso, experiencias de éxito. Procura generar las condiciones necesarias para que se sientan valorados, apreciados, escuchados, vistos y tenidos en cuenta. Aliéntalos a ser mejores partiendo de sus posibilidades, sean estas las que sean.

¡Sé una maestra y un maestro ALMA!

Para terminar, os dejo esta canción de mi buen amigo Jorge Ruiz de Maldita Nerea. Nos sigue dando pistas para ser maestras y maestros ALMA. ¡Disfrutadla!

lunes, 6 de febrero de 2023

Hay vida más allá del ABF (Aprendizaje Basado en Fichas) y del CAS (Culo Atornillado a la Silla)



Me gusta imaginarme nuestro sistema educativo y cualquier otro sistema educativo como un bufé libre donde cocinamos para nuestro alumnado lo que necesita en cada momento, cuidando, por supuesto, que su dieta sea sana, equilibrada y variada.

¿Creéis que realmente nuestro sistema educativo es un bufé libre?

Yo creo que no. No porque los docentes lo hagamos mal, sino porque se suman muchos factores que impiden que así sea, entre ellos:

- La inadecuada ratio.
- La inapropiada inversión. 
- La inaudita falta de docentes.
- Las insuficientes infraestructuras.
- El invisible e insignificante apoyo de la administración.
- Etc.

Sin estos mimbres es difícil fabricar el cesto que nos proponen ley tras ley educativa, el cesto de la personalización y de la individualización de la enseñanza y del aprendizaje. Si algo está claro, es que el papel todo lo soporta y más, por lo visto, el papel en el que se escriben las leyes educativas.

Debido a todo ello y a otros factores, este bufé libre se me antoja complicado y entonces nuestro sistema educativo pasa a convertirse en un plato de lentejas y ya sabéis lo que se dice: 

"Lentejas, comida de viejas, si quieres las comes y si no, las dejas". 
A lo que añado, si quieres las comes y si no, suspendes.

¿Son buenas lentejas? ¡Claro que sí! Son fantásticas, pero... ¿quién come lentejas cinco veces por semana? Nadie. No digo ni nunca diré que el libro de texto o el examen escrito no sean necesarios, son un gran recurso a nuestro alcance que, a veces, muchas veces, aparte de útiles, son más que necesarios, pero... ¿Siempre la misma manera de enseñar? ¿Siempre la misma forma de evaluar? Debemos ampliar nuestra concepción de método de enseñanza y de prueba de evaluación sabiendo que hay vida más allá de lo que he venido a llamar ABF (Aprendizaje Basado en Fichas) y CAS (Culo Atornillado a la silla). También podemos enseñar de otras maneras y obtener evidencias de aprendizaje de otras formas. Lo criticable no es el libro, las fichas y el examen escrito, lo criticable es el uso que se hace, en algunos casos, de ellos.

Es posible reducir el número de actividades y de ejercicios repetitivos de los libros de texto y aumentar el número de experiencias y vivencias. Es posible tener en cuenta el papel fundamental del cuerpo y del movimiento en el aprendizaje. Es posible hacer todo esto sin irse a los extremos, sin polarizar y sin contraponer cosas que no se pueden contraponer. Hablo de cosas como las siguientes:

- Una buena clase magistral puede ser maravillosa, despertar la curiosidad de nuestros alumnos y generar grandes aprendizajes. No alcanzo a comprender el descrédito al que está siendo sometida la misma últimamente.

- La memoria constituye el componente esencial del conocimiento y de ella dependen muchas cosas como nuestros automatismos, nuestros recuerdos, nuestra conciencia. La memoria nos ayuda a reflexionar, a deducir y a argumentar. La memoria nos permite llegar a conclusiones justas gracias a los datos que conocemos. La memoria siempre será un músculo que, de una o de otra manera, en la escuela se debe ejercitar, un músculo que no podemos desprestigiar y no aprovechar.

- El conocimiento siempre será un gran tesoro que debemos preservar, cuidar y compartir. Está claro que las competencias son muy importantes y vitales, pero está igual de claro que sin conocimientos no hay competencias. Aquel que afirma que el conocimiento está en Internet está olvidándose de la gran diferencia entre conocimiento e información. Al igual que está olvidándose de que en Internet podemos llegar a hallar más cantidad de desinformación que de información. Es imposible aprender a aprender si no se afianzan conocimientos sólidos que nos permitan ir adquiriendo nuevos conocimientos.

Si algo es obvio es que nuestros alumnos son diversos. Si algo es más obvio todavía es que, por ello, deben poder aprender de maneras diversas, ya que todos podemos bailar, pero no todos podemos hacerlo con la misma música y al mismo ritmo.

Bajo mi punto de vista es muy importante realizar cambios al respecto, cambios bien pensados y ajustados. ¿Qué tal si empezamos por la evaluación? En muchas ocasiones, entendemos la evaluación como una herramienta de poder y de justificación a nuestra disposición sin darnos cuenta de que, en realidad, es una herramienta de aprendizaje, de evolución y de transformación a su disposición. Y en este caso, claro está que el determinante posesivo "su" se refiere a nuestros alumnos. La evaluación es una de las maneras más apropiadas de acompañar a nuestros alumnos en su crecimiento académico y personal.

Hagamos un bufé libre donde tengan cabida esas lentejas siempre que sea necesario. Además, las lentejas son un plato que se puede cocinar y enriquecer con chorizo, zanahorias, patatas, etc. 

¡A cocinar!

lunes, 23 de enero de 2023

PARA EDUCAR ES PRECISO APRENDER A DESCARTAR Y HUIR DE LA PIROTECNIA TPM (Tecnológica, Pedagógica y Metodológica)

He escrito este post escuchando esta fantástica obra del gran pianista Ludovico Einaudi:

En el ámbito educativo, vivimos inmersos en una gran pirotecnia llamada "TPM" (Tecnológica, Pedagógica y Metodológica). Esta pirotecnia deslumbra mucho, pero no alumbra nada. 

Día a día, curso tras curso, saturamos nuestras aulas y nuestras clases de demasiados experimentos y cachivaches, haciendo que este abarrotamiento nos lleve por derroteros confusos que nada o poco tienen que ver con la educación.

Creo firmemente que más vale poco para aplicar y saborear que mucho para adornar y maquillar. La verdad es que, al final, tanto en educación como en la vida, más importante que elegir es saber deshacerse de lo que sobra. 

Por todo ello, bajo mi punto de vista, para educar es preciso aprender a descartar:

- Descartar lo accesorio para centrarse en lo importante.

- Descartar el ruido para volver a escuchar y a afinar el oído.

- Descartar la posible mercantilización disfrazada de bella innovación.

- Descartar la polarización que genera conflictos baldíos que logran distanciarnos.

- Descartar todo aquello que poco aporta y que mucho estorba.

- Descartar para darnos cuenta de que una lección o una clase no es mejor por la tecnología que utilicemos, sino que es mejor por el aprendizaje que en nuestros alumnos generemos.

- Descartar para disponer del tiempo necesario que se requiere para conjugar los verbos "aprender" y "enseñar". 

- Descartar para que antes de dar clase, podamos conocer a quienes hay en nuestras clases.

- Descartar para habilitar más espacios y momentos para lo verdaderamente importante: tus clases, tus alumnos, tú...

- Descartar para hacer más corto el camino entre el "decir - programar" y el "hacer - enseñar".

- Descartar para que en nuestro intento de enseñar, nunca matemos su deseo de aprender.

- Descartar para que aprobar sea siempre sinónimo de aprender y también al revés.

- Descartar para detectar aquello que la tecnología disfraza de innovación sin serlo.

- Descartar para poder llegar allí donde cada uno sea capaz de llegar.

- Descartar para, al menos, intentar acertar.

- Descartar para educar.

Estamos empeñados en tener todo y de todo para enseñar y para educar, sin darnos cuenta de que con apenas nada podemos hacerlo de la manera más bella, significativa y acertada.

¡ D E S C A R T A D !

jueves, 4 de noviembre de 2021

CALENDARIO 2022 - UN AÑO PARA APRENDER(TE)


Me hace mucha ilusión anunciaros que ya está a la venta el calendario 2022 "Un año para aprender(te)"

Un calendario que he creado con mucho cariño junto a la editorial Mensajero y que contiene un mensaje mensual muy importante. 

Ya lo podéis adquirir en vuestras librerías, en la web del Grupo de Comunicación Loyola y en Amazon.