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martes, 27 de mayo de 2025

LLENAR MENOS INFORMES Y MÁS CORAZONES



He escrito este post escuchando esta pieza de Ludovico Einaudi. Os recomiendo leerlo con ella de fondo:


Mirar más allá de los papeles,
priorizar a las personas,
llenar menos informes
y más corazones.

Creo que en educación hay una verdad que a menudo olvidamos en medio del ruido de la burocracia: los papeles no sienten, pero las personas sí. En este torbellino de informes, programas, programaciones, actas, sesiones y reuniones, hemos llegado a confundir la finalidad con los medios, cargando nuestras manos (y ordenadores) de hojas y documentos mientras nuestras miradas se alejan de esos rostros; de esos ojos que realmente importan y necesitan ser apreciados.

Educar no es simplemente cumplir con un expediente o con un registro; educar es estar presente y cumplir con quienes realmente debemos cumplir, con nuestros alumnos. Educar es mirarlos no como si fueran un dato, sino como lo que son, un latido único e irrepetible. Deberíamos recordarlo cada vez que el peso de los papeles amenace con encorvarnos y con alejarnos de lo importante de nuestra labor; cada vez que el virus "BERE" (Burocracia Excesiva y Ratio Elevada) nos haga dudar de cuál es el verdadero Norte de nuestra labor. 

Los informes son necesarios, sí, pero nunca deberían ser más grandes que nuestros y sus corazones ni más importantes que las historias de vida que nos cuentan quienes llenan nuestras aulas. 

¿Papeles e informes? Sí, claro, pero los justos e indispensables.

A menudo nos vemos en la tesitura de elegir entre dos pes: Papeles o Personas:

Si quedan 20 actividades sin hacer, tienes eso, 20 actividades sin hacer.

Si quedan 20 papeles sin rellenar, tienes eso, 20 papeles sin rellenar.

Pero… si quedan 20 ojos sin ver, tienes 10 corazones sin atender.

Tú eliges.

Nuestra tarea docente se asemeja a un árbol que florece. Su tronco son las relaciones humanas y esas raíces profundas que conectan con cada alumno, pero últimamente, parece que regamos más las ramas del papeleo que las raíces del vínculo y del afecto. Y como ya dije en otra ocasión en otro post aquí publicado: hasta una planta puede morir de tanta agua que le das si no atiendes lo esencial.

Llenar corazones significa priorizar lo intangible: la mirada llena comprensión, la palabra que alienta, el silencio que escucha... No se trata de huir del trabajo administrativo, se trata simple y llanamente de darle la relevancia que se merece en su justa medida; de priorizar más la pedagogía del corazón que la pedagogía del archivo.

La educación pierde su esencia cuando los verbos "documentar" y "registrar" 
superan a los verbos "acompañar" y "enseñar".

Vivimos en una época de pirotecnia tecnológica, pedagógica y metodológica, que mucho deslumbra, pero que poco alumbra​. Cada innovación, cada nueva ley educativa que tienen a bien regalarnos en cada legislatura parece exigirnos más registros, más evidencias, más justificaciones, más papeleo vacuo. Sin embargo, olvidamos que el aprendizaje no siempre cabe en un gráfico ni se mide en porcentajes y calificaciones. Hay aprendizajes que solo se sienten y que ningún informe podrá capturar. 

Hablando de innovación, yo lo tengo claro: innovar es respetar la diversidad de ritmos de aprendizajes de cada uno de nuestros alumnos; innovar es conseguir o, al menos, intentar que ninguno se quede atrás. ¡Ojo! En educación, la innovación no está en la metodología o en la tecnología (que a veces disfraza de innovación cosas que no lo son), está en nuestra manera de mirar a nuestros alumnos día a día. Innovar no debería ser nunca adornar, saturar o maquillar para que todo siga igual. Y creo que, en estos momentos, muchas de las cosas a las que estamos llamando innovación van en esta línea.

Una buena clase no necesita de mil cacharros y artilugios, necesita eso sí de un docente presente y consciente, capaz de mirar más allá de los estándares y los exámenes​. Enseñar no es un acto distante y mecánico; es un acto profundamente cercano y humano. Por este motivo, toda innovación, todo cambio, toda mejora empieza por ahí, por un docente que está y por un docente conocedor de sus propios actos y de sus consecuencias.

Si nos detenemos un momento, quizás nos demos cuenta de una gran realidad: nuestros alumnos no recordarán los informes que rellenamos, recordarán la forma en que los hicimos sentir y las formas en las que les permitimos aprender. Recordarán al maestro que creyó en ellos, que supo verlos cuando ni ellos mismos lograban hacerlo; recordarán a ese maestro que les ayudó a ser el mejor niño que ese niño podía ser.

Por eso, abogo por un cambio en nuestra forma de enseñar y de evaluar, una pedagogía que priorice el aprendizaje real sobre el cumplimiento formal​. Una pedagogía que valore más el esfuerzo y la evolución que la memorización instantánea para vomitarla en un examen. Una pedagogía que nos permita dedicar más tiempo a llenar vidas de sentido que a llenar carpetas con archivos

Cambiemos nuestra perspectiva; 
que la evaluación sea un puente, no una barrera; 
que el currículo sea un mapa, no una prisión; 
que nuestra labor sea siempre sinónimo de esperanza 
para nuestros alumnos y para la sociedad.

Miremos más allá de los papeles. Demos prioridad a las personas y como he dicho al principio, llenemos menos informes y más corazones.

miércoles, 8 de noviembre de 2023

"ZAPPING" EDUCATIVO

Os recomiendo leer este artículo escuchando esta maravillosa obra de Ludovico Einaudi:

Se murió una planta de tanta agua que le di. 

Entendí entonces que dar de más, aunque sea bueno, 

no siempre es lo correcto, no siempre es lo mejor, 

no siempre es lo necesario.

En educación, cambiamos constantemente de "canal" sin llegar a disfrutar y a profundizar nunca en nada. El exceso de metodologías, de tecnología y de leyes educativas es tan malo como la ausencia de estas. 

Este zapping educativo al que asistimos y en el que vivimos inmersos nos conduce ineludiblemente a convertirnos en "docentes Doraemon" que se sienten obligados a tener de todo para todo y para todos. Este complejo de gato cósmico nos lleva, en muchas ocasiones, a saturar nuestras aulas y a creernos insustituibles, aunque la realidad es otra y todos sabemos que el mundo no dejará de girar sin nuestra presencia; que existen muchos más caminos que el propio para educar, para vivir; que no solo nosotros somos capaces de hacer fructificar aquello que tenemos planificado para nuestro alumnado; que sin tanto también es factible hacer la cosas bien o incluso de manera más conveniente.

Hay un dilema muy moderno y de total actualidad: 

Existen incontables plataformas y canales de televisión, pero pocas películas y series realmente interesantes de ver. 

Demasiadas opciones nos alejan de la serenidad y de la tranquilidad que se requiere para alcanzar aprendizajes duraderos y profundos; de la serenidad y de la tranquilidad que se precisa para trabajar con creatividad y eficiencia.

Ya sabéis que, al menos en nuestro país, no existen leyes educativas, existen venganzas, vendettas electorales. Nuestras leyes de educación cambian sin cesar, sin llegar a sumergirnos en los aspectos realmente importantes de las mismas. Si en todas las leyes educativas figura que nuestra educación debe ser personalizada, también debería figurar que nuestra ratio será bajada. A aspectos como este me refiero.

A veces, para escuchar hay que callar la boca, al igual que para ver hay que cerrar los ojos. Si lo hacemos, nos daremos cuenta de que hoy, en el ámbito educativo, hay muchas herramientas, estrategias, metodologías y materiales considerados “tradicionales” que deberían seguir en nuestras aulas y hogares por su demostrada eficacia y valía. Al igual que hay muchas herramientas, estrategias, metodologías y materiales considerados “innovadores” que no deberían estar en ellas por su falta de validez y por su ineficiencia para generar aprendizajes.

Un restaurante que se especializa en una selección de platos suele ser mejor que aquel que ofrece una carta infinita, ¿verdad? Desde mi punto de vista, con las escuelas ocurre lo mismo y más vale poco bueno que mucho regular o malo.

Dicho zapping educativo nos puede confundir, desorientar y paralizar. Debemos saber filtrar y huir de las metodologías y de las herramientas que tan solo son moda o tendencia decorativa y aprender a elegir aquellas que realmente sean útiles y que se adaptan a nuestro contexto y a nuestros objetivos.

Vivimos en la época del tiempo sin espera. Parece que se rechaza todo lo que no es inmediato e instantáneo, ¿no os parece? Está claro que para empezar a hacer algunas cosas, hay que dejar de hacer otras. Este quehacer frenético puede conducirnos a una merma de los aprendizajes y eso no puede ser ni lo apropiado ni lo pretendido por cualquier centro educativo. Disminuir la marcha, dejar de cambiar constantemente de canal se ha convertido, hoy en día, en un imperativo de supervivencia y en garantía de éxito.

Otro tema que nos pueda desconcertar es el uso de las TIC. En educación hay que estar ojo avizor porque la tecnología puede enmascarar, camuflar y disfrazar de innovación cosas que no lo son. Además, hemos de ser plenamente conscientes de que, en un colegio o en un instituto, la tecnología ha de servir siempre para aprender, nunca para distraer. 

Me gusta que mis alumnos utilicen la tecnología, pero no me gusta nada que la tecnología utilice a mis alumnos. Por este motivo, debemos fomentar su espíritu crítico para que sean capaces de ver los peligros escondidos de las TIC y para que aprendan a utilizarlas con sensatez.

Recordad que las TIC sin un propósito claro son un auténtico despropósito; que la tecnología sin metodología es simple y cara cacharrería que poco o nada pinta entonces en nuestras aulas y en nuestros hogares.

La velocidad con la que introducimos metodologías, tecnologías y leyes en las aulas y en nuestro sistema educativo no va acorde con la velocidad con la que se generan y se asientan los aprendizajes.

Aprenden más cuando el ritmo es el adecuado,

aprenden más cuando los recursos son simplemente los necesarios, 

aprenden más cuando nos paramos, aprenden más cuando no saturamos, 

aprenden más cuando no los mareamos, aprenden más cuando los escuchamos, 

aprenden más cuando deliberamos, aprenden más cuando crean con las manos, 

aprenden más cuando con ellos contamos, 

aprenden más cuando manejamos a la perfección las materias que impartimos, 

aprenden más cuando con cariño y respeto les hablamos, aprenden más cuando evaluamos con sentido,

 aprenden más interactuando y reflexionando, aprenden más cuando focalizamos, 

aprenden más cuando de autonomía les dotamos, aprenden más cuando en su justa medida les exigimos,

 aprenden más cuando sus ritmos respetamos,  aprenden más cuando simplificamos, 

aprenden más cuando los acompañamos, aprenden más cuando no los etiquetamos, 

aprenden más evocando y utilizando los conocimientos adquiridos, 

aprenden más cuando les decimos cómo van y les damos un feedback adecuado, 

aprenden más cuando a las familias involucramos, aprenden más cuando planificamos, 

aprenden más cuando creemos en ellos, aprenden más cuando los alentamos, 

aprenden más cuando les enseñamos diferentes caminos para llegar a un destino, 

aprenden más cuando nos coordinamos, aprenden más cuando sus intereses contemplamos, 

aprenden más cuando los miramos, aprenden más cuando reímos, 

aprenden más cuando somos ejemplo viviente de todo aquello que enseñamos, 

aprenden más cuando, sencillamente, ahí y para ellos estamos,

aprenden más...

jueves, 18 de marzo de 2021

EN EDUCACIÓN NO EXISTEN BÁLSAMOS DE FIERABRÁS


* El bálsamo de Fierabrás es presentado por Cervantes, en boca de Don Quijote, como una especie de panacea para cualquier problema de salud; un remedio mágico que todo lo cura.

Las fórmulas pedagógicas mágicas, las llaves educativas secretas y las soluciones metodológicas salvadoras no existen ni podrán existir nunca en educación. Me atrevo a realizar esta afirmación por la propia naturaleza inherente a toda realidad educativa. Como maestro con los pies en el aula, soy consciente de que esta realidad alberga y entraña unas necesidades que deben ser tenidas en cuenta en todo momento. Son muchos los aspectos que (nos) influyen y que como docentes no podemos obviar: contexto, recursos, situación económica, ratio, nivel cultural, etc. Este hecho hace que lo que puede funcionar en un centro educativo, en otro no tenga ningún sentido; incluso que aquello que te puede funcionar en un aula, en otra del mismo colegio no lo haga.

Existe en mí una preocupación, cada vez mayor, al ver cómo se están implementando y experimentando (quizás demasiado) con algunas tendencias pedagógicas que están de moda y que tienen poca o ninguna base científica. Tendencias con más brillo publicitario que pedagógico; tendencias que deslumbran, pero que no alumbran. Tendencias que tienden hacia donde nunca debería tender la educación; tendencias malentendidas; tendencias tendenciosas. 

Claro que hay que mostrarse receptivo a las innovaciones educativas que puedan surgir, pero siempre realizando una crítica de las mismas con criterio; una crítica que nos permita diferenciar el grano de la paja, lo importante de lo accesorio, la verdadera innovación de la posible mercantilización.

Necesitaba decirlo y dicho queda.

Espero que este curso escolar tan complicado vaya todo lo mejor que pueda ir. ¡Mucho ánimo!

jueves, 4 de abril de 2019

ME GUSTAN LAS ESCUELAS QUE...



Haz clic en la imagen para verla más grande. 
Podéis descargar la infografía en PDF y en alta calidad aquí: Me gustan las escuelas que...

No me gustan las escuelas que acallan, 
me gustan las escuelas que...

No me gustan las escuelas que acallan los corazones,
me gustan las escuelas que laten.
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No me gustan las escuelas que acallan las voces infantiles,
me gustan las escuelas que susurran, juegan y escuchan.
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No me gustan las escuelas que acallan el amor,
me gustan las escuelas que abrazan.
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No me gustan las escuelas que acallan las risas,
me gustan las escuelas que ríen y tienen sentido del humor.
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No me gustan las escuelas que acallan los sueños,
me gustan las escuelas que sueñan y dejan soñar.
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No me gustan las escuelas que acallan las emociones,
me gustan las escuelas que emocionan y se emocionan. 
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No me gustan las escuelas que acallan los sentimientos,
me gustan las escuelas que sienten y se expresan.
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No me gustan las escuelas que acallan a las familias,
me gustan las escuelas que abren sus puertas.
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No me gustan las escuelas que acallan las necesidades,
me gustan las escuelas que atienden las demandas.
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No me gustan las escuelas que acallan las ideas,
me gustan las escuelas que creen en ellas.
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No me gustan las escuelas que acallan el entorno,
me gustan las escuelas que se vinculan con él.
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No me gustan las escuelas que acallan las pasiones,
me gustan las escuelas que despiertan talentos.
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No me gustan las escuelas que acallan la vida,
me gustan las escuelas que viven y dejan vivir.

lunes, 12 de febrero de 2018

INNOVAR NO ES SATURAR... ¡Y ESTAMOS SATURANDO!

¡Ya no sé lo que es innovar! Aunque cada vez estoy más convencido de lo qué no es: innovar no es saturar... ¡Y estamos saturando! Año tras año, introducimos en los centros educativos nuevas metodologías, nuevos materiales y nuevos aparatos. Introducimos muchas cosas en las escuelas, sin sacar o dejar de hacer muchas de las que ya hay dentro de ella. Esto genera agobio, estrés y que nos colapsemos. ¿Es necesario tanto? La educación es muy simple (que no fácil), pero insistimos en hacerla complicada llenándola de demasiados “fuegos artificiales”. Estamos persiguiendo la innovación con tal apresuramiento que la dejamos atrás precipitadamente.

Si algo tengo claro es que los que tienen que empezar a innovar en educación son los políticos y las administraciones. La mayoría de los docentes llevan mucho tiempo innovando, incluso por encima de sus posibilidades. 

¿Cómo pueden los políticos y las administraciones innovar en educación?
Realizando algunas acciones que no deberíamos llamar innovación, ya que deberían ser norma o regla natural. Pero como no lo son, aquí os las dejo:
- Facilitar a los centros educativos los recursos y las condiciones óptimas para poder realizar cambios significativos. Sin esa base, es imposible que cambie la foto.
- Reducir la ratio y aumentar el número de docentes.
- Facilitar los recursos tecnológicos y no tecnológicos necesarios, no para educar para el futuro, sino para educar para el presente, en el aquí y en el ahora.
- No tratar la educación como mercancía política, si no como lo que es, un tesoro.
- Preocuparse por el bienestar de los docentes, sabiendo que su bienestar repercute directamente en las familias y en los alumnos.
- Cuidar y proteger la imagen social del profesorado.
- Dar mayor autonomía y flexibilidad a los centros educativos.
- Aumentar el número de profesores de apoyo.
- Ofrecer más ayudas y preocuparse por todas aquellas familias que tienen dificultades para alimentar, vestir y comprar el material escolar a sus hijos.
- Aumentar el presupuesto destinado a educación y aprobarlo en tiempo y en forma.
- Sustituir rápidamente las bajas.
- Mejorar el acceso a la función docente y velar para que sea siempre el mejor posible.
- Cuidar las infraestructuras y crear nuevos centros educativos.
- No permitir que la educación se convierta en una mesa de negocios donde algunos sacan tajada.
- Escuchar de verdad a los docentes, a las familias y a los alumnos.

Ante este mar de dudas sobre qué es y qué no es innovación, voy a describir a muchos docentes que realmente considero innovadores. Son docentes a los que no les es necesario utilizar pirotecnia, ni tampoco necesitan adornar su día a día en el aula. Son docentes innovadores en esencia, no innovadores de ocasión. Tengo la suerte de conocer muchos: Gaëlle, Cape, Noelia, Paula, Óscar, Pilar, Teresa, Ángel, Amparo, Héctor, Ana, Marta, Judith...

Para mí un docente innovador es...
...aquel que se esfuerza todos los días por dar lo mejor de sí mismo a sus alumnos.
...aquel que comprende a sus alumnos tal y cómo son, sin imponerles un ideal de lo que piensa que deberían ser.
...aquel que con gestos muy pequeños es capaz de hacer sentir muy grandes a sus alumnos.
...aquel que aprende a leer las miradas de sus alumnos porque es consciente de que cuando lo que hay que decir desborda el alma, la boca se calla y los ojos hablan.
...aquel que sabe que a nadie se le da todo bien, pero que a todos se les da bien algo e intenta descubrirlo.
...aquel que tiene claro que más importante que impartir o transmitir conocimientos es mostrarles dónde encontrarlos, cómo adquirirlos por sí mismos y cómo habituarse a sacarlos a la luz.
...aquel que comprende que es más importante escuchar a sus alumnos que enseñarles mil lecciones.
...aquel que día a día intenta "ser mejor" y que no busca "ser el mejor".
...aquel que impulsa la autonomía de sus alumnos y que no invade su campo competencial.
...aquel que sabe que más vale poco para aplicar que mucho para adornar.
...aquel que sabe filtrar y huir de las metodologías y herramientas que son tendencia, eligiendo solo aquellas que realmente sean útiles y que se adaptan a su contexto.
...aquel que ayuda y colabora con compañeros y familias.
...aquel que aprende de las críticas constructivas y que es capaz de reconocer y de sacar provecho de los errores.
...aquel que entiende que no todos los compañeros tienen que educar o ver la educación como él.
...aquel que sabe que la innovación y que los cambios significativos requieren tiempo.
...aquel que escucha, que respeta y que aprende de todos y de todo.

Creo en esa innovación que ayuda a nuestros alumnos a crecer, a aprender de verdad, a vencer sus barreras, a elegir, a ser partícipes y a seguir su camino.

¡Os animo a ser innovadores en esencia!

lunes, 9 de enero de 2017

ANTE ESTE ESPECTÁCULO DE PIROTECNIA PEDAGÓGICA Y METODOLÓGICA HE DECIDIDO...

Estoy cansado, cansado de poner nombres a todo lo que hago, como si el no hacerlo quitara importancia o veracidad a lo hecho. Cansado de que sin una interminable torre de papeleo  que justifique cada paso que se dé en una clase nada parezca tener sentido. Cansado de que todo tenga que tener objetivos para que sea considerado algo bueno. Cansado de que todo tenga que llevar la etiqueta de "innovación" sin realmente serlo. Cansado de escuchar que cualquier tiempo pasado fue mejor y ver cómo la gente joven hace méritos para continuar con ese refrán en un futuro. Como si esta "titulitis" o fiebre "naming" absorbiera todo sin dejar espacio a lo importante. Cansado, pero no desilusionado.

Así que he decidido sentarme y sentirme. Sentarme con mis alumnos y aprovechar cada minuto que se me escapa entre los dedos de su infancia. Exprimir hasta la última gota el jugo de su inocencia, aprovechar cada brillo de ingenuidad de sus ojos. Y mirar... mirar las estrellas, mirar sus estrellas. Observar lo que quieren ver en ellas, sentir su escalofrío al ver pasar una estrella fugaz y subirme a la ilusión de la esperanza y de sus sueños. No quiero perderme ni un segundo de su mirada infantil y quiero ayudarles a disfrutar aprendiendo. No hay otra manera de hacerlo que sentándonos y disfrutando del momento, olvidándonos de toda la pirotecnia que suena a nuestro alrededor, centrándonos en lo importante y olvidándonos del ruido.

Porque al final, los maestros simplemente somos lo que recuerdan de nosotros, pero sobre todo, somos lo que nuestros antiguos alumnos sienten cuando nos recuerdan.

lunes, 18 de abril de 2016

LA INNOVACIÓN COMIENZA Y SE EXTIENDE GRACIAS AL EFECTO PURPURINA

La innovación puede propagarse de unas personas a otras y de unos centros educativos a otros como la purpurina. Recuerdo mis clases de plástica en Educación Primaria realizando trabajos con purpurina, intentando pegarla dentro de determinadas figuritas e intentado recogerla en el bote al terminar. ¡No te la podías quitar de encima! Luego tocabas a un compañero y se la llevaba puesta. 

Pues bien, con la innovación pasa como con la purpurina: en cuanto la sacas del bote, ya no hay manera de volver a meterla. No hay forma de contenerla, de evitar que se propague, de evitar que brille... La innovación comienza y se extiende gracias al efecto purpurina.

Todo comienza abriendo esos botes de purpurina presentes en cualquier centro educativo.

¿Cuáles son los primeros botes de purpurina que debemos abrir?
1. Bote de purpurina "OPTIMISMO": el optimismo y el buen humor se contagian, nos animan y nos ayudan a innovar. Decía Víctor García Hoz: "En cualquier cosa, acontecimiento o relación personal puede haber algún bien". Al abrir este bote de purpurina estaremos aprendiendo a mirar así. Las personas optimistas vibran, no es necesario empujarlas ni decirles que hagan las cosas. Simplemente las hacen. 
Innovar es vibrar.

2. Bote de purpurina "SOLUCIONES": necesitamos personas que se centren en buscar soluciones y no en buscar problemas. Si abrimos este bote, cuando surjan dificultades habrá más docentes aportando cosas y menos docentes buscando excusas. 
Innovar es solucionar.

3. Bote de purpurina "TIEMPO": como ya dije en otro post, innovar es pasar de A a B, siendo B = Alumno protagonista. Ese paso de A a B requiere tiempo. Creo que últimamente hablamos y tenemos muy claro que los alumnos deben ser los protagonistas de su aprendizaje, pero se nos olvida algo importante: seguimos diciéndoles qué, cuándo y cómo aprender. Es como si les consideráramos protagonistas de la película de la cual somos directores. Quizás deberíamos olvidarnos del "alumno protagonista" para pasar al "alumno director". Necesitamos tiempo para escucharnos y para escuchar a nuestros alumnos, para acompañar sin presionar, para conectar, para conseguir un aprendizaje sin jerarquías... 
Innovar es escuchar, conectar y acompañar.

4. Bote de purpurina "EMOCIONES": en los centros educativos existen muchos intercambios interpersonales entre todos los miembros de la comunidad educativa; contactos que dejan huellas emocionales. Procuremos que esas huellas sean dulces para que nosotros, nuestros alumnos y las familias se sientan mejor. Con huellas emocionales amargas e impregnados de emociones negativas y malestar no se puede innovar.
Innovar es emocionar.

5. Bote de purpurina "CONFIANZA": generamos confianza confiando. Cuando alguien confía en ti,  inconscientemente tiendes a confiar en los demás. La innovación tiene un techo, nuestras expectativas. La confianza se contagia y está demostrado que cuando alguien confía en nosotros aumenta nuestra lucidez, nuestra energía y nuestros pensamientos creativos. La confianza nos dará alas, las alas que necesitamos para innovar. 
Innovar es confiar.

"La utopía está en el horizonte.
Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos.
Camino diez pasos y el horizonte se corre
diez pasos más allá.
¿Para qué sirve la utopía?
Para eso sirve: para caminar".

Eduardo Galeano

Innovar no es una utopía,
 innovar es caminar.

¿Caminamos juntos?
Empecemos practicando la mayor innovación atemporal que existe: 
Querer al alumno.

sábado, 30 de enero de 2016

LA INNOVACIÓN EDUCATIVA TIENE EL CORAZÓN ANTIGUO, ¡ACTIVÉMOSLO!

La innovación tiene el corazón antiguo. Solo tenemos que activarlo. Todo lo que hoy en día se considera innovación o posible innovación se fundamenta en una larga experiencia y en unas profundas raíces que han buscado desde la antigüedad una educación transformadora. El problema ha sido que nuestros sistemas educativos han marginado de manera sistemática estos principios.

Hace unos meses visité la biblioteca del  pueblo donde me crie, Toreno, situado en la Comarca de El Bierzo. Allí me encontré con este libro: La nueva pedagogía. Fue publicado en 1973 (Salvat - María Luisa Fabra) y nadie lo había vuelto a sacar de la estantería desde 1978. Me llamó la atención y como podéis ver en la foto, me lo llevé a casa el 5 de septiembre de 2015. 
Inicié la lectura esperando encontrar en este libro un planteamiento rígido y cerrado (me gusta leer otros puntos de vista, aunque no los comparta), pero me llevé una grata sorpresa. Aquí os dejo a modo de síntesis 33 frases extraídas de este libro, 33 frases que deberían estar presentes en todas las facultades de educación y en todos los centros educativos del mundo. Seguro que os suenan. No dejéis de leer ninguna y pensad en el año que fueron escritas, ¡os sorprenderán!

33 frases de corazón antiguo para innovar:
  1. Para los problemas pedagógicos no existen soluciones absolutas.
  2. La educación es uno de los aspectos donde el ser humano se muestra más conservador.
  3. Se necesitan valor y decisión para romper con las estructuras actuales, con las costumbres adquiridas durante la infancia y oponerse a toda una corriente pedagógica.
  4. La educación debe ser el esfuerzo constante de adaptación al mundo moderno, a las nuevas necesidades de la sociedad y a las nuevas posibilidades de los niños; la educación tienen que transformarse continuamente.
  5. Hay que interesar al niño en su propia educación, haciéndole coautor de la misma.
  6. La nueva educación tiene que ser fundamentalmente humana y proporcionar a cada niño la posibilidad de desarrollo total.
  7. Tenemos que despertar el libre interés del niño por aprender.
  8. La educación tradicional está centrada en los intereses de la sociedad adulta, incita a los niños a la pasividad, a la obediencia ciega y a la sumisión, les forma para competir entre sí, trata de transmitirles una cultura caduca y una ideología dogmática.
  9. La educación nueva debe reducir el papel del maestro a facilitador de los procesos de aprendizaje y partir, no de programas rígidos, sino de los intereses manifestados libremente por los niños, teniendo como ideal fomentar la creatividad, el sentido crítico, la sociabilidad y la cooperación dentro de una sociedad democrática.
  10. El niño debe participar de modo activo en la misma enseñanza.
  11. El aprendizaje deber ser significativo para el educando, pero ello supone un problema muy hondo, porque lleva a los pedagogos a dudar del interés que algunas de las disciplinas enseñadas puedan tener para los alumnos, de la necesidad de unos horarios rígidos y del sentido de un aprendizaje dividido artificialmente según unos programas en los que no han intervenido directamente ni educandos ni educadores, etc.
  12. La educación nueva busca la liberación del individuo, la búsqueda de la felicidad y la alegría del momento presente. También la exaltación de la naturaleza, de la actividad creadora y de la comunicación.
  13. Estamos obligados a conocer profundamente al niño, creando un clima apropiado para que sus intereses puedan manifestarse. La pedagogía nueva se basa sobre todo en los intereses de los alumnos.
  14. Para el educador nuevo, su misión no se limita a comprobar actitudes, sino que debe estimularlas en cada niño.
  15.  La aplicación de los medios audiovisuales a la enseñanza ofrece grandes posibilidades, pero presenta el peligro de transformar al niño en  un espectador pasivo.
  16. Los intereses de los alumnos son el punto de partida de un aprendizaje.
  17. Los niños tienen una gran capacidad para interesarse por el mundo que les rodea, y la escuela debe intentar potenciar al máximo esta disposición.
  18. Por tanto, educar no ha de ser “enseñar”, sino “aprender”, en cuanto que el aprendizaje no puede realizarse más que cuando el alumno manifiesta el deseo de aprender. De ahí que el proceso ha de partir del alumno.
  19. Pretender enseñar a quien no tiene interés y percibe los contenidos que se le intentan impartir como extraños a su propia experiencia carece de utilidad y sentido.
  20. La transmisión de conocimientos tiene escasa importancia si la comparamos con el desarrollo de la persona, la toma de conciencia de uno mismo y la posibilidad de aceptación de una vida plena.
  21. No abogamos por la supresión de profesores, sino solamente de estos como meros impartidores de conocimientos no solicitados por los alumnos.
  22. El profesor debe centrar la enseñanza en los intereses de los alumnos y desempeñar el papel de consejero técnico a su servicio.
  23. La educación consiste en hacer autónomos, independientes y creativos a los miembros del grupo.
  24. Es fundamental que el maestro renuncie a su función de representante del poder y que adopte un papel parecido al del monitor del training group.
  25. La educación tiene que formar a personas realistas y activas que, integrándose en la sociedad, sean capaces de transformarla eficazmente.
  26. Tanto el contacto con la naturaleza como el juego o la discusión de distintos temas en común poseen gran eficacia educativa.
  27. La sociedad debería establecer unos canales a través de los cuales la gente pudiera ponerse en contacto, y garantizar la existencia de un material educativo al alcance de todos.
  28. Para algunos pedagogos los medios audiovisuales, laboratorios, etc. deben hallarse a disposición del público de forma que cada cual los utilice para su formación en el momento que crea más oportuno.
  29. Debería proporcionarse a cada recién nacido un capital para educarse que pudiera utilizar libremente a lo largo de su vida. 
  30. Es de destacar la importancia de la tecnología para la educación. En la actualidad, la tecnología es más bien un obstáculo para la liberación del hombre, pero adecuadamente utilizada podría ser todo lo contrario.
  31. Mientras el saber sea un producto, será protegido como la propiedad privada, pero cuando se convierta en un derecho del que gocen por igual todos los seres humanos, la tecnología será un útil decisivo para el progreso y la felicidad de los hombres.
  32. En un futuro más o menos próximo, la sociedad del ocio requerirá individuos previamente educados para el uso adecuado y consciente del tiempo libre.
  33. La escuela debe desarrollar todas las facultades del niño y dotarle de sentido crítico frente al mundo que le rodea.
         No nos olvidemos:
         La innovación empieza en el corazón de las personas.

viernes, 12 de junio de 2015

LAS 3 PRIMERAS PREGUNTAS QUE DEBEMOS HACERNOS PARA INNOVAR EN EDUCACIÓN

Hoy en día es más que necesario innovar en educación, merece la pena el cambio educativo por nuestros alumnos. Lancémonos a buscar nuevos horizontes educativos que estimulen el protagonismo del alumnado y su curiosidad innata por aprender.

Para iniciar cualquier innovación en educación debemos plantearnos tres preguntas: 1. ¿Qué es innovar? 2. ¿Qué es B en educación? y 3. ¿Qué hay en el mundo para conseguir B?

1. ¿ Qué es innovar?
Innovar no es cambiar algo para que todo siga igual, no son ligeros cambios cosméticos y simples adaptaciones a la modernidad. Innovar es simplemente pasar de A a B y generar un cambio real que afecte a todos los miembros de la comunidad educativa para bien.

2. ¿Qué es B en educación?
B en educación es situar al alumno como protagonista. Si queremos situar al alumno en el centro tenemos que conocer y tener muy presentes sus necesidades. Algunas de ellas pueden ser:

    - formatos multimedia y no solo de formatos impresos.
N - aprender juntos.
E - aprender jugando.
C - ser tenidos en cuenta.
E - encontrar sentido funcional a lo que hacen.
S - vincularse de verdad. Con el colegio, con el docente, con sus compañeros...
I  - investigar y crear usando herramientas de su tiempo.
D - estar en acción.
A - utilizar herramientas TIC y de ayuda para  seleccionar la información que existe en la red.
D - experimentar.
    - un papel más activo en su aprendizaje y en las clases.
D - poder seguir sus pasiones.
E - usar la tecnología.
.   - ser autónomos y responsables.
.   - dar rienda suelta a su creatividad.
.   - que se tengan en cuenta todas sus inteligencias.
    - aprender a autorregularse y a autoorganizarse.
    - aprender a disfrutar también de los "momentos analógicos" de la vida.

3. ¿Qué hay en el mundo para conseguir B?
Para saber que hay en el mundo para conseguir B y para seleccionarlo e implantarlo con criterio, tenemos que conocer nuestras necesidades como docentes. Estas serían algunas de ellas:

N - saber que el mejor recurso de innovación es el docente.
E - entender que aunque dejemos de ser los protagonistas, no por ello dejamos de ser significativos.
- comprender el cerebro de nuestros alumnos.
- formación y tiempo para pensar, discutir, crear, etc.
- que desaparezcan las contradicciones existentes en las leyes educativas.
I  - contextualizar los aprendizajes.
- de saber que la escuela no prepara para la vida, sino que la escuela es vida.
- entusiarmar a nuestros alumnos, de crear en ellos el deseo de aprender.
- que desaparezca el modelo Prusiano de todos los centros educativos en los que aún sigue vigente.
   - preparar a nuestros alumnos para que sean capaces de concebir e implementar nuevas ideas.
D - concentrar más energías en el aprendizaje para que los alumnos aprendan como a ellos les resulte
E    más fácil.
... - alentar a nuestros alumnos para que tomen las riendas de su propio aprendizaje.

Y una vez vistas las necesidades de los alumnos y las nuestras, ya podemos empezar a utilizar lo qué hay en el mundo para conseguir B: metodologías activas, nuevas pedagogías, formación, currículo global e interdisciplinar, nuevo rol del docente, cambios en la manera de evaluar, mentalidad planetaria que dé amplias miras a nuestros alumnos, hackear el aula para convertirla en un espacio IAA (Investigación, Acción y Aprendizaje), cambiar la organización de los centros...

Solo se puede innovar en educación si creemos en nuestros alumnos. Si los queremos y los valoramos.

lunes, 18 de mayo de 2015

MI INNOVACIÓN

Cuando pensamos en innovación educativa nos viene a la cabeza un gran entramado de metodologías,  pedagogías, recursos TIC, etc. Este entramado puede resultar muy útil, siempre y cuando, haya tenido lugar antes lo más importante: disfrutar de la vida y disfrutar haciendo lo que haces. Un profesor que disfruta en clase hará que sus alumnos disfruten, y por lo tanto, estará innovando. ¿O acaso existe mayor innovación que ser feliz y conseguir que los demás lo sean?

Si realmente queremos innovar en educación tenemos que dar a nuestros alumnos la confianza y los recursos necesarios para que alcancen la felicidad por sí mismos y para que disfruten haciendo lo que hacen. Para generar esto el mayor recurso que tenemos está en nosotros. Nuestros ojos, nuestras orejas, nuestra boca y nuestro corazón nos permitirán observar, escuchar, dialogar y sentir. Sin estos verbos no puede existir innovación. Nos permiten crear lazos, estar presentes y vivos en clase. Nos permiten conocer a nuestros alumnos, recoger sus emociones, descubrir sus intereses y talentos. 

Sin duda, el factor humano es clave para generar innovación. Podemos tener los mejores reactivos (alumnos, recursos, instalaciones...), pero si no cuidamos los medios de reacción (relaciones, integración, educación emocional...), ¿de qué sirven?

Estamos acostumbrados a complicarnos la vida en busca de la tan ansiada innovación. Lo más difícil  es simplificar, saber qué quitar sin estropear lo que tenemos, reconocer la esencia de las cosas. Esa debe ser siempre la primera premisa de la innovación. Esta no solo surge del profesorado, también puede surgir de los alumnos y de las familias, pero para que así sea no podemos olvidarnos de la primera y más valiosa innovación: 
(I = Ojo + Oreja + Boca + Corazón).
(I = Observar + Escuchar + Dialogar + Sentir).

Os animo a confiar en esta innovación, merece la pena creer en esas cosas que parecen diminutas y que causan emociones y cambios gigantescos.

lunes, 2 de febrero de 2015

CHICLES ECA (Estímulo, Confianza, Apoyo) PARA INNOVAR

Desde mi punto de vista los proyectos innovadores tienen que partir de la iniciativa, del esfuerzo y de la colaboración de todos. Los equipos directivos no deben convertirse en locomotoras que arrastran vagones sin más. No pueden ni deben diseñar y desarrollar las innovaciones. Si las iniciativas innovadoras tienen carácter jerárquico provocarán resistencias e inhibiciones. Tampoco deberían volverse locos por innovar a toda costa, ya que la innovación por la innovación no es un valor.

Entiendo al equipo directivo como una fuerza capaz de hacer que todos aporten lo mejor de sí mismos. Como una especie de generador de ilusión, iniciativa y autonomía. Como un clima que hace que las plantas crezcan y florezcan.

El equipo directivo ha de hacer posible la innovación proporcionando a su claustro chicles ECA (Estímulo, Confianza y Apoyo).

ESTÍMULO:
  • Los equipos directivos no deben aplastar la iniciativa. Si lo hacen corren el peligro de provocar la indiferencia en sus docentes y conducir a la rutina.
  • Antes dije que los equipos directivos no tienen que hacer todo, pero tampoco no permitir hacer nada.
  • Sería necesario que estos equipos crearan un clima en el que el florecimiento de las iniciativas sea fácil y en el que se dé tiempo para intercambiar ideas, dar cauce a las discusiones, tener en cuenta las discrepancias, favorecer la decisión participada, etc.
  • ¿Qué conviene estimular? Iniciativas didácticas, utilización de nuevas metodologías, ideas, creatividad, proyectos colaborativos, apertura al entorno, establecimiento de alianzas, creación de recursos y canales de difusión, procesos de indagación - investigación surgidos de las inquietudes de sus docentes, etc.
CONFIANZA:
  • El equipo directivo debe dar muestras de apertura y sinceridad, así como garantizar la independencia de las opiniones.
  •  No debe someter a debate lo intrascendente e imponer lo esencial.
  • Tienen que tener muy presente que no basta con querer y saber. Es preciso poder hacer con un margen de autonomía y confianza suficiente.
  • ¿En quién confiar? En los docentes, en sus ideas, en sus capacidades, en su creatividad...
APOYO:
  •  El equipo directivo debe ser una fuerza que haga posible la transformación, que genere las condiciones necesarias y que facilite los medios.
  • Tiene que apoyar a los docentes facilitando la formación adecuada, creando un clima favorable y proporcionando la posibilidad real de autoevaluar la práctica docente simplemente para mejorarla y no para juzgarla.
  • Tiene en sus manos la posibilidad de evitar o aminorar el rechazo global al que se enfrentan las personas que toman la iniciativa. Este rechazo global se presenta bajo las más diversas argumentaciones: está mal planteado, no tiene importancia, es mucho trabajo a mayores, ya se hizo hace años, descalificaciones personales (tiene problemas..., desea sobresalir, tiene obsesión por mandar, es una persona...), indiferencia, falta de colaboración y apoyo, reticencia y crítica contra los posibles resultados, etc. Lo más probable es que aquellas personas que toman la iniciativa y plantean nuevos retos solo estén pensando en cómo conseguir aumentar la motivación en sus alumnos.
  •  ¿Qué apoyar? Los proyectos innovadores que surgen de las ideas y creatividad de los docentes.
La mayoría de los docentes soñamos con emprender proyectos nuevos que mejoren la calidad de la enseñanza, pero por unos motivos o por otros no pasamos a la acción y nuestros sueños se quedan en el plano intelectual. Los chicles ECA pueden animarnos a repensar lo que estamos haciendo y a convertir los sueños en realidad.

jueves, 3 de abril de 2014

¿QUÉ ES REALMENTE INNOVAR? - EL TREN DE LA INNOVACIÓN

¿Qué es realmente innovar? Esta es la pregunta que llevo intentado responder varios días y por fin puedo compartir con vosotros mi respuesta. 

La innovación es un tren en el que nos subimos todos los maestros con nuestros alumnos. Durante el viaje disfrutamos del paisaje y este nos sugiere muchas ideas, sueños, proyectos, emociones... Aquí está la creatividad.

Nos encanta disfrutar del viaje en el tren de la Innovación, pero sabemos que nos dirigimos a un destino. Aquí están los objetivos

A veces creemos que solo por subirnos en el tren de la Innovación ya estamos llevando a cabo este proceso y únicamente nos preocupamos del paisaje, por lo que nos podemos pasar de estación (objetivos). Otras veces solo pensamos en llegar a la estación cuanto antes y no disfrutamos del paisaje.

Mi fórmula ideal sería la siguiente: I = C + O. Todo proceso de innovación debe ser la suma de CREATIVIDAD más OBJETIVOS. Si falla alguno de los sumandos el resultado no se llamaría innovación y no nos permitiría ofrecer a nuestros alumnos un aprendizaje atractivo y sugerente.