He escrito este post escuchando Memory One de Ludovico Einaudi. Te recomiendo leerlo con esta canción de fondo.
Hay docentes que no solo enseñan: leen, interpretan, acompañan y transforman. Docentes que cuando llegan al aula, no complican la vida; la descifran. No enredan; desenredan. No alejan; acercan. No compiten; comparten.
Cuando pienso en ellos viene a mí este juego de palabras que me lleva a denominarlos "docentes QR". En este pequeño post intentaré explicar cómo son y cuán importante es contar con ellos en cualquier centro educativo.
Para mí, los docentes QR son aquellos...
... que reconocen el valor de cada alumno antes incluso de que ese alumno llegue a verlo en sí mismo. Vislumbran las dificultades sin reducir a nadie a ellas y descubren los talentos sin exigir que siempre brillen. Son muy conscientes de que todos tenemos luces y sombras, fortalezas y grietas y saben que para ver bien a un alumno hay de mirarlo entero.
... que respetan los ritmos, los procesos y los tiempos. Entienden que no todas las semillas brotan en la misma estación y que no todos los alumnos florecen bajo el mismo sol.
... que reaniman un sistema educativo contagiado por el virus BERE (Burocracia Excesiva y Ratio Elevada). Activan la ilusión, el sentido común y la conexión.
... que resuelven problemas sin convertir cada dificultad en un drama. Solucionan lo que debe ser solucionado, pero también eligen apartarse para que cada alumno descifre aquello que necesita aprender por sí mismo. Tienen claro que educar no es invadir el camino del otro, sino acompañarlo en su caminar sin robarle sus pasos.
... que responden con serenidad cuando el aula aprieta y el día pesa. Han vivenciado que no todo se resuelve levantando la voz y que en muchos momentos lo mejor es sostener la calma, poner orden sin romper el vínculo y convertir la tensión en una posible oportunidad.
... que reinventan su manera de enseñar cuando lo de siempre ya no sirve. Buscan nuevos caminos para llegar a cada alumno, aunque ello implique volver a empezar una y otra vez.
... que reconcilian a muchos niños con la escuela, con el aprendizaje y, a veces, consigo mismos. Hallan la herida, la duda o la historia que se esconde detrás de cada desánimo. Y tienen claro que esa herida, duda o historia necesita menos juicio y más observación.
... que refuerzan sin etiquetar, sin herir y sin comparar. Conocen el poder de la palabra bien dicha; el poder de una expectativa alta y de una confianza sembrada a tiempo en quien todavía no sabe de todo de lo que es capaz.
... que recuerdan cada día que antes que los papeles están las personas; que antes que los protocolos, están las miradas; que antes que las prisas, está la infancia. A veces, la mejor innovación sigue siendo detenerse, escuchar y estar. Y ellos, los docentes QR, lo tienen muy presente.
... que resisten a la tentación de la pirotecnia TPM: tecnológica, pedagógica y metodológica. No todo lo que brilla educa. No todo lo nuevo mejora. No todo lo llamativo transforma. En muchas ocasiones, una conversación en el momento oportuno, una lectura compartida, una rutina bien construida o una explicación clara siguen haciendo más por el aprendizaje que muchas luces de artificio y de neón. Renovar no siempre es romper; muchas veces, renovar consiste en rescatar lo valioso, afinarlo y darle un nuevo aliento.
... que reman contracorriente cuando hace falta, porque educar también consiste en sostener lo valioso, aunque no sople el viento a favor, en defender lo importante cuando todo empuja hacia lo fácil y en no dejarse arrastrar por la corriente cuando un alumno necesita justamente lo contrario.
... que renuevan sin destruir, ya que han comprendido que avanzar no es arrasar con todo lo anterior, sino saber mirar al pasado con gratitud y criterio, actuar en el presente con inteligencia y sensibilidad y abrir senderos al futuro sin olvidar de dónde venimos y todo aquello que merece seguir quedándose.
... que representan con su ejemplo los valores que quieren trabajar y sembrar. Son conocedores de que no se puede enseñar respeto desde el desprecio; ni calma desde la celeridad e impaciencia; ni compromiso desde la queja permanente. Han comprendido que los alumnos aprenden mucho de lo que les decimos y les mostramos, pero que aprenden todavía más de lo que somos.
Creo y siempre creeré en esos docentes QR que reconocen, respetan, reaniman, resuelven, responden, reinventan, reconcilian, refuerzan, recuerdan, resisten, reman, renuevan y representan.
Docentes QR que no necesitan hacer ruido para dejar huella.
Docentes QR que descifran necesidades y revelan posibilidades.
Docentes QR que saben que cuando un niño deja de mirar(te) está pidiendo ser visto.
¡Gracias, docentes QR!
