lunes, 12 de febrero de 2018

INNOVAR NO ES SATURAR... ¡Y ESTAMOS SATURANDO!

¡Ya no sé lo que es innovar! Aunque cada vez estoy más convencido de lo qué no es: innovar no es saturar... ¡Y estamos saturando! Año tras año, introducimos en los centros educativos nuevas metodologías, nuevos materiales y nuevos aparatos. Introducimos muchas cosas en las escuelas, sin sacar o dejar de hacer muchas de las que ya hay dentro de ella. Esto genera agobio, estrés y que nos colapsemos. ¿Es necesario tanto? La educación es muy simple (que no fácil), pero insistimos en hacerla complicada llenándola de demasiados “fuegos artificiales”. Estamos persiguiendo la innovación con tal apresuramiento que la dejamos atrás precipitadamente.

Si algo tengo claro es que los que tienen que empezar a innovar en educación son los políticos y las administraciones. La mayoría de los docentes llevan mucho tiempo innovando, incluso por encima de sus posibilidades. 

¿Cómo pueden los políticos y las administraciones innovar en educación?
Realizando algunas acciones que no deberíamos llamar innovación, ya que deberían ser norma o regla natural. Pero como no lo son, aquí os las dejo:
- Facilitar a los centros educativos los recursos y las condiciones óptimas para poder realizar cambios significativos. Sin esa base, es imposible que cambie la foto.
- Reducir la ratio y aumentar el número de docentes.
- Facilitar los recursos tecnológicos y no tecnológicos necesarios, no para educar para el futuro, sino para educar para el presente, en el aquí y en el ahora.
- No tratar la educación como mercancía política, si no como lo que es, un tesoro.
- Preocuparse por el bienestar de los docentes, sabiendo que su bienestar repercute directamente en las familias y en los alumnos.
- Cuidar y proteger la imagen social del profesorado.
- Dar mayor autonomía y flexibilidad a los centros educativos.
- Aumentar el número de profesores de apoyo.
- Sustituir rápidamente las bajas.
- Mejorar el acceso a la función docente y velar para que sea siempre el mejor posible.
- Cuidar las infraestructuras, crear nuevos centros educativos y eliminar los barracones escolares.
- No permitir que la educación se convierta en una mesa de negocios donde algunos sacan tajada.
- Escuchar de verdad a los docentes, a las familias y a los alumnos.

Ante este mar de dudas sobre qué es y qué no es innovación, voy a describir a muchos docentes que realmente considero innovadores. Son docentes a los que no les es necesario utilizar pirotecnia, ni tampoco necesitan adornar su día a día en el aula. Son docentes innovadores en esencia, no innovadores de ocasión. Tengo la suerte de conocer muchos: Gaëlle, Cape, Noelia, Paula, Óscar, Pilar, Teresa, Ángel, Amparo, Héctor, Ana, Marta, Judith...

Para mí un docente innovador es...
...aquel que se esfuerza todos los días por dar lo mejor de sí mismo a sus alumnos.
...aquel que comprende a sus alumnos tal y cómo son, sin imponerles un ideal de lo que piensa que deberían ser.
...aquel que con gestos muy pequeños es capaz de hacer sentir muy grandes a sus alumnos.
...aquel que aprende a leer las miradas de sus alumnos porque es consciente de que cuando lo que hay que decir desborda el alma, la boca se calla y los ojos hablan.
...aquel que sabe que a nadie se le da todo bien, pero que a todos se les da bien algo e intenta descubrirlo.
...aquel que tiene claro que más importante que impartir o transmitir conocimientos es mostrarles dónde encontrarlos, cómo adquirirlos por sí mismos y cómo habituarse a sacarlos a la luz.
...aquel que comprende que es más importante escuchar a sus alumnos que enseñarles mil lecciones.
...aquel que día a día intenta "ser mejor" y que no busca "ser el mejor".
...aquel que impulsa la autonomía de sus alumnos y que no invade su campo competencial.
...aquel que sabe que más vale poco para aplicar que mucho para adornar.
...aquel que sabe filtrar y huir de las metodologías y herramientas que son tendencia, eligiendo solo aquellas que realmente sean útiles y que se adaptan a su contexto.
...aquel que ayuda y colabora con compañeros y familias.
...aquel que aprende de las críticas constructivas y que es capaz de reconocer y de sacar provecho de los errores.
...aquel que entiende que no todos los compañeros tienen que educar o ver la educación como él.
...aquel que sabe que la innovación y que los cambios significativos requieren tiempo.
...aquel que escucha, que respeta y que aprende de todos y de todo.

Creo en esa innovación que ayuda a nuestros alumnos a crecer, a aprender de verdad, a vencer sus barreras, a elegir, a ser partícipes y a seguir su camino.

¡Os animo a ser innovadores en esencia!

4 comentarios:

  1. Me gustó mucho tu post, es una gran verdad el apoyo que se le debe dar al docente. Además, la innovación es parte de nuestra esencia, los políticos deberían imitar eso.

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  2. Sabías palabras las tuyas. Estoy totalmente de acuerdo. Gracias por dar voz a lo que tantos docentes pensamos

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  3. Completamente de acuerdo Manu. Un abrazo!

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  4. Estoy totalmente de acuerdo con lo que dices, se debería empezar por innovar en educación en la política y las administraciones publicas antes que intentar dejar todo el trabajo para los docentes, pero lamentablemente nos encontramos en una sociedad en que las leyes educativas están en continuo cambio y para cuando ya se han adaptado tanto los docentes como los alumnos a ellas, llegan y las vuelven a cambiar con la intención de “mejorar” e “innovar” la educación, cuando lejos de cumplir con esos objetivos estamos dando pasos agigantados hacia atrás.

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